© 2026 Josep Marc Laporta
Música y alabanza en las Convenciones
Desde
que en 1928 se estructuró por primera vez en València la Convención Bautista
Española como órgano asambleario de la UEBE, las reuniones se sucedieron con
una cadencia, por lo general, anual. Heredera de las Conferencias regionales de
Catalunya y València, principales focos bautistas, la Convención también fue un
espacio de música y alabanza donde se podían observar las tendencias
adoracionales de las iglesias. Del embrión Convencional en València, El Eco de
la Verdad reseñaba que «Había una cosa que los hermanos valencianos habían
conservado y fue la amabilidad que siempre les ha caracterizado. También se
distinguían en el canto y en verdad disfrutamos mucho de escuchar sea un solo o
en el coro que cantaban». En el mismo reportaje se agradecía «A los jóvenes del coro
que nos deleitaron con sus bien afinados cantos. A las señoritas García y
Villalba, que pusieron sus talentos musicales al servicio de la Convención».
Al siguiente año, el encuentro asambleario se celebró en Barcelona, presentando a un buen número de coristas jóvenes organizados por Samuel López Pérez (1911-1988). El coro de la Iglesia fue el núcleo de las alabanzas cantadas, puesto que no solo interpretó números especiales, sino que fue el animador de los cantos congregacionales, con López Pérez al frente. En 1930 Albacete acogió la reunión asamblearia con la participación musical de la iglesia receptora, dirigida por el, popularmente denominado en la ciudad, ‘obispo de las petacas’, Juan Antonio López Rodríguez (1886-1982), «que con la orquesta que dirige interpretó varios himnos». La encomiable labor de López, quien cedió las dependencias de su fábrica de petacas para los cultos eclesiales, era muy estimada en Albacete, tanto por su faceta empresarial como ministerial y musical.
La
Convención en Carlet en 1931 también contó con la orquesta de Albacete que «con sus bien
interpretadas piezas musicales, supo deleitar a todos los reunidos». Asimismo, «el coro de los jóvenes de
Carlet cantó un preciosísimo cántico adornado especialmente con la voz de la
niña Juanita Francés». Según las crónicas, «las reuniones nocturnas contribuyeron a que estas
fueran del todo magnas», asegurando que «Los coros de diferentes
iglesias amenizaron mucho las reuniones. Emocionantes fueron los momentos en
que D.ª Lídia Vila de Pujol cantó un solo con la sencillez que la caracteriza,
después de la sesión en que se trató de los himnos, que nos puso más en
contacto con Dios». Una constante en los diferentes encuentros asamblearios,
tanto en los primeros años como en los de la posguerra, fue la participación de
coros de iglesia, advenidos a las Convenciones ex profeso para compartir sus
cantos.
En la de 1932, Antonnio Almudévar Urriens (1894-1976) escribió una poesía dirigida a la Iglesia de Sabadell que, a petición de El Eco de la Verdad, la dedicó «con mucho gozo a la Convención Bautista Española». La tituló ‘Y vi… una Tierra nueva’
Más
allá de los montes y los mares,
de
las nubes y pálidas estrellas,
donde
acaban las ansias y los males,
yo vi.. una tierra nueva.
Una
tierra de azur… Un paraíso
más
bello que el primero, donde Dios
habita
con los hombres, y es Su Hijo
lumbrera y bello sol.
Así
escribía Juan, el desterrado:
¡dichoso
él, pues vio tanta grandeza,
esas
playas que apenas vislumbramos
en nuestra fe pequeña!
¡Pero
qué importa! Henchidos por el tiempo
de
nuestra nave las ansiosas velas,
sobre
las olas pálidas marchemos,
avancemos sin tregua.
Y
un día no lejano, en la playa
el
áncora felices anclaremos,
y
llegando a pisar su arena santa,
ya salvos, cantaremos.
¡Ah,
qué delicia ver cómo los años
pasan
ligeros para no volver
llevándonos
a Dios, al cielo amado,
a nuestra patria, al Bien!
¡Que
pasen y se alejen! Nada pueden
contra
nosotros: Cristo nos salvó…
¡Adiós,
horas pasadas, días, meses,
años… la vida, adiós!
La
nave siga recta a su destino,
rumbo
a la aurora, a la Eternidad,
guiada
por la mano fiel de Cristo….
Empiece el nuevo año…
Hermanos…, ¡paz!
Tras tres años de ausencia, en 1935 se celebró en Terrassa la que podría denominarse cuarta Convención, con la participación del grupo instrumental de la iglesia y, según previsiones, una «masa coral de 80 a 100 voces para entonar alabanzas a Dios en las sesiones magnas, contando, naturalmente, con elementos de diversas iglesias. Tendremos además los coros organizados de Barcelona y Terrassa, dispuestos a cantar por sí y algunas veces unidos en todas las sesiones que se les solicite». El Eco de la Verdad también pronosticaba lo siguiente: «Se dice que tendremos valiosos elementos musicales para amenizar los intermedios y acompañar alguno de los cantos. De Albacete vienen varios violines, violoncelo, laúd, etc. Y sabemos que de los pueblos de València se formará otra pequeña orquesta de aficionados al divino arte, que en esta ocasión lo será en doble sentido, por ser el grande y principal objeto de nuestros hermanos tributar alabanzas al Señor».
En
las sesiones administrativas y entre varios debates de fondo, se reiteró la
necesidad de avanzar hacia el Himnario Único, proyecto que quedaría detenido
por causa de la Guerra Civil hasta los años cincuenta. Por otro lado, el
himnario que se usó en la Convención fue el titulado ‘Himnos Selectos
Evangélicos’, de edición argentina. En El Eco y en fechas anteriores al
encuentro se anticipaba en referencia al himnario que «aunque mucha parte de los
cánticos serán entonados por los coros de Terrassa, Barcelona y Badalona que
están preparándose con gran entusiasmo, habrá ocasiones en que tendrá necesidad
de ellos la asamblea entera». Este enunciado ilustra cómo los coros eran
quienes centralizaban la alabanza a Dios, mientras que los asistentes se
gozaban auditivamente, participando de los cantos de manera irregular.
En 1936, Elvira Vila de Manresa escribía un poema titulado ‘La Convención’, en alusión al encuentro del año anterior.
La Convención ya pasó.
Demos gracias al Señor
que en su bondadoso amor
mucho bien nos concedió.
Ella nos hizo pensar
en la grande reunión
que en la celestial Sión
pronto hemos de celebrar.
Grande alegría nos dio
estrechar allí as manos
de los queridos hermanos
que el Señor nos envió.
Y de un solo corazón
entonar himnos de gloria
al que nos dio la victoria
por Cristo el gran Salvador.
Informes de todos lados
alegran el corazón;
es de Dios la bendición
sobre sus hijos amados.
Y el coche bíblico al ver
tan cargado de riqueza
nos dio una grata sorpresa
que nos llenó de placer.
¡Oh, bendito coche,
amado de toda la Cristiandad!
Tú anuncias la Libertad
al esclavo del pecado.
A los siervos del Señor
oírles dar su mensaje
infundiéndonos coraje
contra el fiero Tentador.
¡Qué dulce fue para el alma
que ama la Verdad divina!
Porque la bella doctrina
expuesta en claro lenguaje
quedará en el corazón
para producir su fruto,
que será justo tributo
al que nos dio salvación.
Mas lo que al alma alegró
de un modo muy especial
fue el culto devocional
cada matinal sesión.
Penetraba al corazón
aquella verdad bendita:
‘Lo que el mundo necesita
son personas de oración’.
Tan gran necesidad
háznosla, Señor, sentir;
que la podamos suplir
con toda fidelidad.
De espíritu de oración
llena nuestros corazones
y abundarán bendiciones
de esta grata Convención.
Tras
trece años de silencio por la Guerra Civil Española y la perpetuación política
del franquismo, en 1948 se celebró la quinta Convención en Sabadell,
coincidiendo en el año con la inauguración del nuevo templo. El lema fue ‘Cada
bautista, un misionero’. Las crónicas de la época expresan el gozo de volver a
reunirse, destacando el «minuto de silencio en memoria de los servidores del Señor
que han trabajado en favor de la obra bautista en España en esta última época y
han sido promovidos a la gloria». En las reuniones, aparentemente más austeras en
cuanto a participaciones musicales foráneas, cantó el coro de la Iglesia de
Sabadell, dirigido por Pere Puig Inglada (1899-1959),
aunque
también tuvieron breves intervenciones los coros de Terrassa y Barcelona. En la
magna sesión del domingo, se cantó como apertura el himno ‘Santo, Santo,
Santo’, concluyendo la sesión con el himno ‘Dios te guarde hasta volverte a
ver’, aunque sin la participación de ningún coro.
La siguiente Convención, la sexta, se celebró en Madrid en 1949, con el lema ‘Mirar hacia arriba’. El coro de la Primera Iglesia Bautista entonó cantos e himnos bajo la dirección de Adolfo Lahoz García (1927-2000). Antonio Almudévar Urriens (1894-1976) escribió un poema expresamente dedicado, con el título ‘Convención’:
Cómo escapan las horas cuando son nobles, francas,
y se viven buscando la gloria del Señor…
¡Qué ligeras corrían! No eran corzas blancas
huyendo ante el arquero, el tiempo, cazador.
Llegaban dulcemente. Se paraban, muy quietas,
orando cara al Cielo esplendente de luz.
Y luego nos hablaban y enseñaban, discretas,
a nosotros, la Esposa, en nombre de Jesús.
Y partían tan pronto… Mas, dejando en el pecho
la sueva fragancia de unas horas en paz,
de fragmentos de vida vencedores del tiempo
que volverán al alma, allá… en
la eternidad.
En ellas, como abejas laborando afanosas
el néctar perfumado en las
flores de luz,
las Ponencias, humildes, nos brindaban sabrosas
lecciones, aprendidas a los pies de Jesús.
Era su tema: ‘Iglesias del Nuevo Testamento’.
Su exposición, doctrina humildemente fiel.
Y creyentes sencillos, humildes, los maestros,
discípulos primero a los pies de Emanuel.
‘Esto creían ellos, los primeros cristianos…
Así vivieron, fieles, testigos del Señor
en los primeros siglos… Y así somos llamados
a vivir hoy nosotros…’, cada uno expresó.
Hablamos de negocios: De una vida presente
de conflicto y victoria en la iglesia local…
De oposición maligna, frialdad inconsciente,
¡pero también de visas arrancadas al mal!
Y de ansias ardientes de ganar la batalla
confiando en las fuerzas del Santo Campeón,
del Jefe que nos guía por su Santa Palabra,
¡el Cristo Triunfante en su resurrección!
Cómo escapan las horas cuando son nobles, francas,
y se viven rodeadas del fraternal amor…
¡Qué ligeros corrían! Nos eran breves, santas,
saludos, experiencias, esperanzas… ¡valor!
Hermanos entre hermanos, nos gozábamos todos
en las cosas del Padre, como el joven Jesús,
al igual que los niños expresan en mil modos
el gozo de su vida en sus días de luz.
Los cultos en la noche inspirados del Cielo,
expresando el deseo de un Dios que es puro amor.
Invitando al reposo de una vida sin duelo,
en los brazos de Cristo, al triste pecador.
En el templo tan bello… Expresión noble, santa,
de los que en otras tierras, de los que, allende el mar,
aman a sus hermanos que sufren en España
por la misma Palabra, por la misma Verdad.
Escaparon las horas… La nostalgia nos queda
de unos días muy dulces que hubieron de morir,
en la vida del tiempo, en la Tierra que rueda,
en las cosas que pasan de este breve vivir.
Adiós, días…, hermanos ¡Hasta que Dios nos una
otra vez, por los lazos de nueva Convención,
o en la gloria sublime, en la perfecta, suma
Gran Convención del Cielo… sobre su corazón!
El siguiente encuentro asambleario de 1951 se celebró en Barcelona, coincidiendo en el año con la inauguración del nuevo templo en el barrio de la Bonanova. La coordinación musical corrió a cargo de Samuel López Pérez (1911-1988), dirigiendo el coro de Barcelona. También intervino el coro de la Iglesia de Sabadell, bajo la dirección de Pere Puig Inglada (1899-1959). Entre las colaboraciones musicales hubo un preludio de Mendelssohn por Carmen Orteu, dos himnos cantados por Aurora Conde de Bosque y Conchita Latorre, y un coro femenino a cuatro voces con texto compuesto ex profeso por Antonio Almudévar.
Después de otro año vacante, la Convención de 1955 se celebró en Madrid con la participación del coro de la capital, bajo la dirección de Miguel Fernández Clemente (1931–), quien tres años antes había tomado la responsabilidad. «El coro de la Primera Iglesia Bautista de Madrid dirigido por nuestro muy amado hermano Sr. Fernández, ha interpretado numerosos himnos evangélicos en todos los cultos extraordinarios, con lo que ha dado una brillantez especial a todos los actos». No consta que intervinieran otros coros, aunque es de suponer que habría participaciones de solistas o pequeñas agrupaciones vocales, como tríos o cuartetos.
Tras la inauguración del templo en 1954, en 1957 la Iglesia de la Barceloneta acogió la XI Convención con la participación de los coros de Barcelona, Sabadell y Terrassa, y con el acompañamiento de los himnos al órgano por Samuel López Pérez (1911-1988). No obstante, a partir de aquella Convención, el misionero José Mefford (1921-2005) y su esposa Lila Pritchard (1921-2012) participaron muy activamente con el acordeón y cantos a dúo, así como enseñando coritos e himnos foráneos.
En
1959 València recibió la XII Convención Bautista, después de que en 1957 la
congregación dejara el edificio de la calle Palma para instalarse en el nuevo
templo de la calle Quart 134. Con el lema ‘Jesús vive’, las reuniones contaron
con el coro de la iglesia, que interpretó algunos himnos desde el antepalco
posterior del templo, destacando el Aleluya de Haendel en el culto de clausura,
dirigido por Elías Esteve Sempere (1921-1947) y con la asistencia
de José Mefford. También hubo una participación de una sección de la Coral
Al·leluia de Sabadell, que se desplazó para dos intervenciones, en las que una
buena parte fueron en conjunto con el coro valenciano, incluyendo la
participación en el culto de clausura.
Dos
años más tarde, en 1961, Badalona fue la sede de la XIII Convención Bautista
Española, con la participación del coro badalonés dirigido por Samuel López
Pérez y de las corales de Sabadell, Terrassa y Barcelona en una velada especial.
Entre los himnos congregacionales escogidos se entonaron tres en catalán, y un
grupo de jóvenes acompañó el canto con sus armónicas, junto al órgano. Entre
otros, cabe destacar la participación de Giorgina Pla, solista muy apreciada en
Cataluña. Como dato curioso, la preparación del encuentro bautista por parte de
la iglesia badalonesa incluyó el ensayo de himnos para toda la congregación
unos meses antes –cada viernes–, con la finalidad de presentar la mejor calidad
y dirección musical en los días de Convención.
Tras bastantes años de espera, por fin Alacant recibió la Convención en 1963 con el lema ‘Mayordomía del Evangelio’. El coro de la iglesia alicantina, dirigido por Magda Pedreño (1944-), «deleitó a los presentes con escogidos himnos de su repertorio». No hay más noticias respecto a la intervención de otros coros, aunque son probables diversas participaciones, así como de solistas y cuartetos de la propia congregación.
1965 fue el año en que la Iglesia de Xàtiva recibió la XV Convención Bautista Española con el lema ‘Muévese potente la Iglesia de Dios’, lo que indicaría que el canto ‘Firmes y adelante’ podría haber sido el himno oficial del encuentro, al citar el lema la primera frase de la segunda estrofa. Celebrado en el nuevo templo de la calle Argentería, el encuentro contó con el coro de la congregación receptora más sendas intervenciones de solistas y cuartetos femeninos y masculinos. Por deferencia del pastor Pau Grau, disponemos del audio de un buen número de intervenciones corales, de solistas y formaciones femeninas y masculinas, que nos pueden ofrecer una idea muy aproximada del ambiente musical y del espíritu de alabanza de aquella Convención y, por ende, de otras de la época.
En
1967, Albacete acogió la XVI Convención en su templo con la intervención del
coro de la iglesia dirigido por Onesíforo Sotos Martínez y la participación
especial del coro infantil ‘Rayitos de Sol’ de la vecina congregación bautista
de Alicante, uniformados para la ocasión. El coro de la iglesia alicantina
también participó, además de José Mefford i Lila Pritchard.
Madrid
volvió a recibir la Convención Bautista. La XVII edición, celebrada en 1969,
contó con el coro de la iglesia como prolífico eje musical del evento, dirigido
por Miguel Fernández Clemente (1931–).
Entre los
himnos entonados por los congregados, constan ‘Hijos de los españoles’ y ‘Grata
certeza, soy de Jesús’.
Castellón
de la Plana recibió por primera vez la Convención en 1970, tras haber
inaugurado su nuevo templo seis años antes. Se desconoce quiénes fueron los
participantes musicales de la iglesia, pero consta que José Mefford acompañó a
la congregación bautista en varios himnos.
Por
primera vez Dénia acogió una Convención. Fue en 1971, en el templo de la calle
Patricio Ferrandiz y con el lema ‘Permanezca el amor fraternal’. El encuentro contó
con «el
coro de Alicante con un acertado repertorio», con el cantante y
solista de trompeta Dick Baker (1927–2011), y «la siempre acertada y
puntual música de don José Mefford».
La
XX Convención se celebró en 1972 en Alcoy, bajo el lema ‘Iglesias fuertes-Unión
fuerte’. La música coral estuvo a cargo del coro de Alcoy, con las participaciones
solistas de José Sánchez Albadalejo (1940-2019) y Francisco Morote Durán
(1947–) de la iglesia de Alacant.
La alabanza comunitaria estuvo acompañada por José Mefford al órgano y
acordeón. Precisamente, la congregación alcoyana recibió aquel mismo año la
donación de un armónium por parte de la Iglesia de Málaga para previsión
musical de la Convención.
En
1973, Dénia acogió de nuevo la Convención, la XXI, y por primera vez los
documentos dejan constancia de un himno oficial, junto al lema general del
encuentro: ‘Reconciliación a través de Jesucristo’. Aunque es muy probable que
en anteriores Convenciones ya hubiera himnos lema, en esta edición se
especificaba: ‘Himno oficial’, sin más información. Entre las ponencias e
informes se incluían intervenciones musicales de cinco minutos y, en algunos
casos, de media hora. En el programa destacaba el «Acto músico-cultural con
participación de coros, cuartetos, etc.» del miércoles 5 de septiembre a las 20 horas,
con la presencia de los coros de València, Alacant y Xàtiva, además de solistas.
La
siguiente convocatoria de 1974 se celebró en Badalona, en la Iglesia ‘Nueva
Salem’, con el lema ‘Un paso al frente’. La XXII Convención contó con la
presencia del afamado cuarteto ‘Voces de Nueva Vida’, formado por Tomás
Garralón Sevilla (1945–1976), Jesús Zazo de la Torre (1948–2022), Juan Ramón Gandía (1946-) y Miguel Ángel Sánchez (1945-). En su crónica, José Borrás Cerveró (1927-2002) explicitaba que «El cuarteto ‘Voces de Nueva
Vida’ cantó mucho y bien. Una Convención debe ser una reunión fraternal donde
se informe, se promocione y se inspire, además de tomarse los acuerdos
generales precisos para el progreso de la obra. El cuarteto de la Iglesia Bautista
de Usera sirvió de inspiración en todas sus intervenciones». Además de la prolífica
participación del cuarteto madrileño, Tomás Garralón escribió un himno lema con
el título ‘Convención’, del que seguidamente se reproduce sonoramente la
partitura original con la voz del tenor Ramón González.
En
Córdoba y en 1975 se celebró la XXIII Convención, sin fuentes concretas sobre las
alabanzas entonadas, aunque el pastor de la iglesia receptora, Antonio Gómez
Carrasco (1936–2016), avivó los cantos
congregacionales con su bandoneón, colaboración musical que fue muy habitual en
los años setenta y ochenta. También participó como solista la esposa de Gómez, María
del Carmen [Maruja] Blázquez Martínez (1931-2013). Por otra parte, José
Luis Castejón Blázquez (1939–) aportó sus dones
instrumentales y vocales. Su invidencia no le había impedido prepararse
musicalmente a fondo en el Conservatorio de Música Sevilla, siendo muy estimado
tanto por la Iglesia Bautista sevillana de la que era miembro como por los
creyentes andaluces que disfrutaron de su arte. Como dato curioso, por primera
vez la sede de la Convención no fue en un templo recién inaugurado, como se
acostumbraba, o en la capilla de alguna de las iglesias de la UEBE, sino en un
auditorio público, en el Salón de actos de la Caja de Ahorros de Córdoba. Dadas
las distancias con las zonas centro, norte y este de la península, además del
ministerio de Gómez, Blázquez y Castejón, es muy probable que participara el
coro de la iglesia de Córdoba.
La
siguiente Convención, la XXIV en 1976, fue otra vez en Dénia, en la Residencia
Bautista, bajo el lema ‘Firmes, constantes, creciendo’, y con el himno oficial
‘Construyendo estamos’, el 336 del HIEE. Pese a que no hubo veladas musicales
como en anteriores ocasiones, los himnos fueron dirigidos por el misionero José
Mefford al órgano, y el pastor y tenor Fernando Vergara Juan (1946-2013) tuvo sendas
intervenciones en las plenarias, además de un devocional matutino.
La
sede de la Iglesia Bautista de Murcia acogió la XXV Convención en 1977. Como en
la anterior edición, cantó Fernando Vergara Juan, y el grupo Paz de Albacete
tuvo un concierto nocturno en el mismo templo. Asimismo, Antonio Gómez estableció
de manera definitiva su bandoneón como acompañamiento de coritos e himnos
populares, tanto en las plenarias como en los tiempos de asueto. Y José Mefford
participó junto a su esposa cantando a dúo e invitando a cantar himnos del
HIEE.
El
siguiente encuentro se volvió a celebrar en Dénia, en 1978. Fue la XXVI
edición, en la que el himno lema se tomó prestado de una cantata de la primera
Semana de Música celebrada en 1975. ‘De unos a otros’ prestó una de las piezas
más emblemáticas de la obra: ‘Juntos confiemos en Dios’. La particularidad de
celebrar las Convenciones en días de entre semana ralentizó algunos hábitos de las
ediciones de antaño, como la afluencia de coros, tríos y cuartetos para
intervenir en veladas musicales a modo de escaparate musical de las iglesias.
En su ausencia, solistas como Fernando Vergara, Rafael Roca o el grupo dianense
Judá tomaron el relevo, participando puntualmente en algunas sesiones.
Dénia
repitió convocatoria en 1979, con el lema ‘Vida y servicio’, y también en 1980
con parecidas dinámicas musicales de las anteriores ediciones. Y al siguiente año,
en 1981, la Residencia Bautista en la capital de la Marina Alta reunió por
tercera vez consecutiva a pastores y delegados de las iglesias bautistas con el
lema ‘Vosotros sois testigos’. La XXIX Convención volvió a tener las mismas
coordenadas musicales que las anteriores ediciones, escribiendo el cronista de
El Eco la siguiente apreciación: «Felices porque las improvisaciones musicales,
gracias a los hermanos Gómez y Vergara, cumplieron debidamente llenando un
vacío que no recomendamos a ninguna Convención y que nos dieron la oportunidad
de comprobar la belleza del corazón, simpatía en su rostro y esos dedos que
parecen alas angelicales revoloteando sobre el teclado del piano; nos estamos
refiriendo a la hermana Brenda Lee». Brenda Haggard Lee (1943-), pianista eclesiástica consagrada y esposa
de Paul Douglas Lee (1936–2019), residieron ambos durante
unos años en Dénia, asumiendo Paul responsabilidades ministeriales en la Casa
de la Radio con los programas afines. Seguidamente, el corresponsal Antonio
Aparici Díaz (1929-2022) amonestaba a colación de
la realidad musical de las últimas Convenciones, «Felices, porque una vez
al año se airea, débilmente al menos, nuestra música, tan maltratada y
maltrecha. El Día de la Música debiera de calar más en los responsables de la
Unión y que oteasen el horizonte bautista musical (ojo, he dicho bautista y
añado española) para aprovechar la riqueza artística y vocacional de los
numerosos valores que tenemos dormitando por falta de cortesía de oportunidad».
La
XXX Convención en 1982 se celebró en Cartagena, con el himno oficial ‘A Cristo
coronad’, propuesto por el pastor de la congregación Santiago Williams, (1926-2015). El programa careció de música o velada especial,
excepto sendas intervenciones del coro de la iglesia cartagenera bajo la
dirección de Williams y con JM Laporta al piano. Los himnos congregacionales
fueron liderados por Santiago Williams al acordeón y su esposa Martha Faye Mathews (1926–2017) a la guitarra.
La siguiente convocatoria de 1983, la XXXI,
fue en Vitoria, con la participación especial del coro de la Iglesia del ‘Buen
Pastor’ de Madrid y con los himnos dirigidos por el misionero José Mefford,
además de la participación de un grupo vocal de Zaragoza.
Dénia
volvió a acoger en 1984 la Convención, bajo el título ‘Mayordomía total’. La
edición XXXII incorporó como algo novedoso una fiesta fraternal en el campo de
juegos de la Residencia, a cargo del pastor Valentín Cueva Barrientos (1945–), con participaciones musicales, cuadros
humorísticos y una obra dramática. Las mismas dinámicas musicales que en
anteriores años se reprodujeron en este encuentro.
En
1985, la XXXIII Convención se celebró en Barcelona en la Iglesia de la Bona
Nova, con Roberto Velert Chispert
(1945-2019) como pastor anfitrión.
El encuentro contó con la dirección musical de Ambròs Monsó Celma (1952–) al órgano y un concierto del coro de la iglesia,
bajo la dirección de Jordi Palacios Casanovas (1953–). También hubo una actuación de la cantante norteamericana
Donna Hightower (1926-2013). El lema fue ‘Dios
responde hoy’ y no hubo himno oficial.
La
XXXIV edición volvió a Dénia, en 1986, siendo, a diferencia de anteriores
ocasiones, la Iglesia de ‘La Trinitat’ la receptora oficial. Se celebró en la
Casa de la Cultura de la ciudad con el lema o tema general ‘Jesús, fundamento
permanente’ y con el himno oficial ‘¡Oh, cuán dulce es fiar en Cristo!’, número
430 del HIEE. La novedad de aquel año la proporcionó la Banda de Música de
Dénia, perteneciente a la Agrupación Artística y Musical de la ciudad, que
interpretó, a invitación y gestión de Jorge J. Pastor Mut (1949–), varios himnos conocidos, con partituras
cedidas por la Scripture Union Band de Suiza.
Alacant
acogió la siguiente Convención de 1987, la XXXV, con la peculiaridad de volver
a celebrarse en fin de semana. El lema fue ‘Renovando nuestro compromiso’ y el
coro de la Iglesia receptora tuvo una destacada participación bajo la dirección
de Magda Pedreño
(1944–). También participó un
numeroso coro de voces infantiles, así como solistas invitados, como Elías
Nofuentes Molina (1961–). Sin embargo, la novedad
fue la participación de Elies Cortès Casanovas (1954-), recién nombrado Promotor
de Música de la UEBE, y que en aquel año y en los tres siguientes ejerció de coordinador
de música de las reuniones asamblearias de la Unión, además de organista.
La
siguiente convocatoria fue en 1988, coincidiendo con el centenario de la
Primera Iglesia Bautista de València y celebrado en la sala de congresos del
Expo-Hotel de la ciudad del Túria. Con el lema ‘Edificando el futuro’ y con el
himno oficial ‘Construyendo estamos’, el evento contó con la participación del
actor y cantante Lorenzo Valverde (1929-2021) en algunas de las sesiones ordinarias, actuando
también el coro de la iglesia valenciana. Asimismo, Elies Cortès ejerció como
Promotor de Música de la UEBE. En el culto de clausura celebrado en el Palau de
la Música de València, la cantante norteamericana Donna Hightower (1926-2013) tuvo una destacada actuación como colofón
de la XXXVI Convención Bautista Española ante más de 1700 personas. También
intervino el cantante Lorenzo Valverde.
1989
es el año de la XXXVII Convención celebrada en Lleida, con el sugerente lema de
‘Sirviendo en esperanza’. Caliu fue el dúo invitado que «amenizó el periodo de
votaciones»,
también «con
una destacada intervención en diferentes partes de la Convención». El broche de oro final
en el culto organizado por la iglesia de Lleida contó con la participación de
Anna Cortès al piano y Raquel Cortès al violonchelo; Sílvia López declamó
poesía y Blandina Ronsano tuvo un pensamiento bíblico. La alabanza
congregacional estuvo dirigida por el grupo musical de la iglesia receptora.
Y para concluir la serie, en 1990 la XXXVIII Convención Bautista se celebró en El Escorial (Madrid) con la dirección congregacional de Jorge J. Pastor (1949–) y JM Laporta al piano. Participaron en un concierto especial el Coro de la Primera Iglesia Bautista de Madrid, dirigido por Miguel Fernández Clemente (1931–), y el Coro de Jóvenes de la misma congregación, con Juan David Jiménez Cela (1963-) al frente.









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