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· Los bautistas y su música (38)

 © 2024 Josep Marc Laporta 

Apuntes musicales de los años 50

En la década de los años cincuenta, las congregaciones bautistas del estado se mostraron muy activas, con gran auge de las participaciones musicales y de alabanza tanto dentro de las iglesias como fuera de ellas. Las crónicas de la época aportaron muchos datos y referencias de tales eventos; pero en lo sucesivo solamente apuntaré los episodios más destacados y que permitan observar la globalidad y sus contextos.

En 1950 Albacete vivió una primera experiencia de testimonio fuera del templo: «se celebraron dos cultos al aire libre, con música e interesantes mensajes de varios jóvenes de la Unión». En Badalona, después de once años privada de pastor, la iglesia de la ciudad recibió al Rev. Víctor Sedaca (1918-1979) con una toma de posesión engalanada por «el eminente organista don Pedro Inglada con la interpretación de varias composiciones musicales, y una parte del Coro de la Iglesia de Barcelona con el canto de algunos himnos». En la capital del país cada mes se celebraron cultos de evangelización dedicados especialmente a los jóvenes, organizados por el Comité Organizador de las Juventudes Evangélicas de Madrid, donde «el Coro de la Iglesia contribuyó, con acertadas intervenciones, a la mayor solemnidad del acto, así como el violinista señor Pérez del Busto». En Sabadell, en las bodas de oro del ministerio del pastor Julio Nogal Mancebo (1879-1958) se celebró un culto especial con el «coro de la iglesia, que amenizó el acto interpretando escogidos cantos de alabanza a Dios, juntamente con la solista señora González, que interpretó el Aleluya de Mozart».

En 1951 un grupo de hermanos de Xàtiva visitó Alcàntera de Xúquer en misión de testimonio, con la participación del coro de la capital de La Costera «interpretando varios himnos acertadamente». Posteriormente y en el mismo año se celebraron bautismos de nuevos conversos alcanterins en Xàtiva, por carecer de bautisterio en aquella población. El acto, de gran gozo para todos, contó con «el Coro de Xàtiva [que] recreó nuestros espíritus con el canto de varios himnos a cuatro voces», formación que también acostumbraba a cantar acompañada de una rondalla, según crónica de la Fiesta de la Madre en el mismo año: «…deleitándonos a continuación con el coro y rondalla, siendo muy felicitados por su acertada interpretación». En la Primera Iglesia Bautista de Madrid, tras el inesperado fallecimiento de su pastor Francisco Fernández Moya (1896-1951), en el culto fúnebre «la congregación cantó los himnos ‘Oh Salvador, tierno Jesús’ y ‘Mi espíritu, alma y cuerpo’. El Coro de la Capilla entonó con todo amor y fe las melodías sagradas ‘Ábrenos, Señor Eterno’ y ‘Siempre feliz’».

Bajo el epígrafe ‘Valencia sigue adelante’, El Eco de la Verdad informaba de tres cultos especiales en fechas de Fallas: «Una cosa nos gustó en forma resaltada: el coro. No eran muchos los coristas, que digamos, pero en sí, no hubo culto sin que el coro actuase brillantemente. Verdaderamente un coro, con un poco de esfuerzo, puede hacer mucho para la obra del Señor, pues la impresión que reciben los visitantes es muy buena». Manresa celebró el 26 de marzo «el enlace matrimonial de la señorita Josefina Martínez con don Juan Andreu, superintendente de la Escuela Dominical y director del Coro de la Iglesia…», formación que «interpretó acertadamente varios himnos, dirigido por don Juan García de Terrassa. También cantó magistralmente un solo la señorita Anglada, acompañada al armonium por doña Lidia V. de Vila».

En Alacant, el domingo día 16 diciembre «en el culto de predicación de la tarde y mientras el pastor de la Iglesia, Rvdo. Vicente Francés, predicaba su sermón, fue interrumpido por un alma que espontáneamente y sin mediar invitación alguna, daba testimonio de su fe, aceptando al Señor Jesucristo como su Salvador. A esta alma siguieron en la misma decisión ocho más… […] El coro de la Iglesia actuó maravillosamente». Y en la inauguración de la nueva capilla en Girona, «el pequeño coro de esta iglesia tomó parte en la fiesta entonando algunos himnos a voces, acompañados con violín, laúd y guitarra». Y en el día 26 del mismo mes se celebró la fiesta de Navidad con «una marcada y excelente actuación del coro de la Iglesia, que interpretó diversas composiciones de Navidad».

Ya en 1952, en Vilella de Cinca, provincia de Huesca, Antonio Almudévar Urriens (1894-1976) fue el pastor invitado durante unos días, dedicando parte de su tiempo a enseñar nuevos himnos a la pequeña congregación del Bajo Cinca. Por su parte, la iglesia en Vilafranca del Penedès celebró un culto especial de bautismos en que «el reducido pero entusiasta coro de la iglesia cantó a cuatro voces el himno ‘En las aguas del bautismo’». En aquellos meses, El Mensajero Bautista presentaba el himno anual de las Sociedades Femeninas: ‘Soy peregrino aquí’, con reflexiones sobre el texto e invitando a cantarlo como parte de las reuniones femeniles.

En la ciudad de València las reuniones de la Sociedad de Señoritas se celebraban con el canto de varios himnos; algunos de los más entonados fueron «‘Despierta, oh Sión’, ‘Da lo mejor al Maestro’, ‘Guíame, oh Salvador’, ‘Ved los millones que entre las tinieblas’ y se recitó también el himno ‘En la montaña podrá no ser’». Asimismo, la tercera Conferencia Regional de las Iglesias de Levante de 1953 contó, entre otros conferenciantes y pastores de la Unión, con Carolina Haglund Armengol (1895-1968), hija del recordado misionero sueco Carlos A. Haglund (1854-1895). A su cargo tuvo una conferencia con el título ‘Adoración’.

En el mismo año, la Colònia Güell continuó siendo lugar de encuentro espiritual y esparcimiento de los bautistas catalanes. Las crónicas informan que «los niños recitaron su lema, el pregón y cantaron hermosos coritos, especialmente el himno de la banda: ‘Nítido rayo por Cristo’. Los mayores también tuvieron ocasión de cantar juntos algunos cánticos de alabanza al Señor, la mayor parte casi desconocidos que fueron aprendidos con interés. Los coros de Barcelona (Bonanova) y Manresa entonaron diversas composiciones musicales del agrado de todos los hermanos y finalmente dirigidos ambos coros por don Samuel López, cantaron ‘Engrandecido sea Dios’». Y, como parte significativa, la crónica resalta que «la señorita Débora Simón nos deleitó con algunos himnos interpretados magníficamente al acordeón». Al sureste del país, en Albacete, la iglesia reunida en sesión ordinaria acordó nombrar a los hermanos para ocupar los cargos anuales. El de organista y directora del coro recayó en Josefina López Sevilla, quien lo ostentó durante muchos años.

Marzo de 1953 fue significativo para la Primera Iglesia Bautista de Alacant. Por fin el antiguo armonium que había sido expoliado por miembros de Acción Católica al concluir la Guerra Civil, fue restituido. No obstante, el costo del arreglo de 2.500 pesetas era muy excesivo para las arcas de la congregación, por lo que se tuvo que posponer su acondicionamiento. En el noreste, en la inauguración de una nueva capilla en Lleida «el coro de la iglesia interpretó diversos cánticos que juntamente con el himno ‘Al amparo de la Roca’ cantado a solo por el hermano de la iglesia de Manresa don Ramón Charles, deleitaron a toda la congregación». En Madrid, el primer culto de bautismos oficiado por el pastor Juan Luís Rodrigo Marín (1923-2008) contó con el coro, que «interpretó el himno ‘A Jesucristo ven sin tardar’, precediendo el mensaje de la Palabra de Dios». Posteriormente «el coro interpretó el himno ‘Yo me consagro al Señor Jesús’ y acto seguido seis almas dieron testimonio público de seguir a Cristo bajando a las aguas del bautismo. Después de que el coro entonó otro himno de llamamiento, el Rvdo. Rodrigo dirigió un mensaje».

En Manresa, en la visita del secretario de la Juventud de la Alianza Bautista mundial, Joel Sörenson (1915-1971), «los jóvenes desarrollaron un breve programa… […] El conjunto de armónicas actuó, se cantaron himnos por el coro y un solo, y fue recitada una poesía». Posteriormente, el día 1 de abril el poeta y pastor Antonio Almudévar escribió la letra de un himno para la Fiesta de la Vejez en la capital del Bages, además de la participación del coro de la Iglesia Bautista de Sabadell, que «bajo la acertada batuta del Sr. Puig [Pere Puig Inglada], interpretó hermosas antífonas y obras de diversos autores».

A las cinco de la tarde del 19 de marzo de 1953 tuvo lugar en la iglesia sita en el barrio de Useras un culto unido de evangelización, predicando un sermón evangelístico el pastor Juan Luis Rodrigo. «Los asistentes que hicieron que se llenase el pequeño templo, escucharon por primera vez el coro que acababa de formar la iglesia de Useras, que entonó acertadamente dos himnos». A las seis y media terminó el culto y la mayoría de los asistentes se trasladaron rápidamente a la Primera Iglesia, en la calle Gral. Lacy, donde a las siete «se celebró un culto extraordinario de alabanza, con un programa recogido de ‘La Estrella de la Mañana’ compuesto por bastantes himnos, con su historia». […] «El coro de la iglesia entonó los himnos que componían el programa. Este comenzó con el himno ‘Oh qué amigo nos es Cristo’ y a continuación su historia; se da lectura al Salmo 100 ‘Cantad alegres a Dios’ de acuerdo con el carácter del programa. Después de varios himnos más y un solo: ‘Tal como soy, sin una sola excusa’, todos ellos acompañados de su historia». Por las mismas fechas, en un culto especial en Vilafranca del Penedés con la presencia de Joel Sörenson (1915-1971), «el coro, magnífico de compenetración y de entusiasmo, entonó dos cánticos muy acertadamente, primero un himno de bienvenida y al final ‘Es Jesucristo mi todo’».

En la VI Conferencia de la UFMBE celebrada en Barcelona en agosto de 1953, durante los días de encuentro se cantaron los siguientes himnos: ‘Cantad alegres al Señor’, ‘Cerca más cerca, oh Dios de Ti’, ‘Con gran gozo y placer’, ‘La causa es tuya, oh Salvador’, ‘Alzad un cántico de amor’ y ‘Placer verdadero es servir al Señor’. Por otra parte, en la revista Nuestra Labor, Lila Pritchard de Mefford (1921-2012) escribió un artículo titulado ‘El culto familiar: una aventura’, con diferentes ejemplos. En uno de ellos relataba: «Hay otra familia española quien celebra su culto familiar antes de la comida del mediodía. La mamá tapa bien la sopa para que no se pueda escapar el calor, el papá distribuye ‘Himnos para Niños’ y todos se sientan para disfrutar unos momentos de verdadero gozo, cantando, repasando el Texto Áureo de las diferentes edades».

En la ordenación e instalación del pastor Pere Bonet Such en la iglesia de Badalona, hubo gran afluencia de representantes de otras iglesias, así como participaciones musicales: «A dar mayor brillantez al culto contribuyeron los coros unidos de Badalona y Bonanova, dirigidos por don Samuel López, que entonaron el himno ‘Cerca, más cerca, oh, Dios de Ti’. También fueron cantados dos solos magistralmente, por don J. Tobar, de la iglesia de Badalona, el ‘Ven a nuestras almas, Espíritu Santo’ y el de consagración: ‘Señor, heme en tus manos’. Le acompañó al armónium, muy acertadamente, el Sr. López».

El 27 de febrero de 1954 se inaugura el templo de la segunda iglesia de Barcelona, popularmente conocida como de la Barceloneta, donde participa de manera destacada el coro de Sabadell dirigido por Pere Puig Inglada (1899-1959), trasladándose «en tres autocares que habían alquilado». En mayo del mismo año Juan Luis Rodrigo tiene a su cargo una Semana de Evangelización en Albacete, enseñando «un corito cada noche que difícilmente se olvidarán de nuestro corazón. El coro de la iglesia colaboró eficazmente en esta semana de evangelización entonando himnos especiales, dando esplendor y brillantez a la misma».

En un número de El Eco de la Verdad de aquel año -1954- aparece un artículo escrito por el eminente colaborador musical de Billy Graham (1918-2018), George Beverly Shea (1909-2013). Con el título ‘Cantando el Evangelio’, el músico y compositor estadounidense relata su experiencia, iniciándolo con el siguiente párrafo: «Siempre he tenido la convicción que la obra del que canta el Evangelio es la de ayudar a predicarlo, algo así como si su trabajo fuese complemento a la tarea del predicador, pastor o evangelista. Y esta idea se ha ido afirmando más y más en mi alma desde que Dios ha querido usarme en tan grata obra, concediéndome alguna experiencia feliz, desde que acepté su llamamiento como cantor de su Evangelio». Más adelante profundizaba: «Yo creo que, si un canto cristiano ha de llegar al corazón, debe ser cantado desde el corazón. Es necesario que conozcamos al Salvador del cual estamos cantando. Entonces, los viejos himnos de la fe cantados con fe inspiran a los oyentes deseosos de unirse en la adoración y la alabanza a Dios. Uno siente entonces una gran responsabilidad y un gran deseo de dependencia en el Señor cuando piensa que su canto ha de ser de preparación del pueblo para luego escuchar el mensaje del siervo de Dios. Cuando llega ese momento, mi oración es siempre la misma: ‘Nada mío, todo tuyo…’». Y concluyendo con estas palabras: «Pero, cantando donde cantéis, desde el banco, o el coro, o ante el micrófono, vuestro deber es cantar desde vuestro corazón, como ante el Señor, y no buscando el aplauso de los hombres».

Junto al artículo de Beverly Shea, publicado inicialmente en Christian Life, la revista denominacional bautista describía el contrapunto censor de la España de aquella época: «En Chiclana del Segura está ‘la iglesia del silencio’. En julio último fueron prohibidos los cánticos y la salida en grupos de los cultos. En febrero pasado fue clausurada la capilla porque algunos jóvenes interrumpieron el culto gritando fuertemente en la calle, y tomando esto como base se acusó a los creyentes. Los hermanos de Chiclana necesitan nuestra ferviente intercesión, pues viven en un ambiente de opresión, persecución y escarnio, y ni siquiera tienen el consuelo de poder celebrar algún que otro culto en casas particulares».

En unas jornadas especiales de avivamiento y evangelísticas celebradas en la primera Iglesia Bautista de Madrid, «el coro de la Iglesia entonó numerosos himnos durante la semana, sirviendo de inspiración a los asistentes. […] El jueves santo también se pudo escuchar a una joven del coro en un solo de un himno de llamamiento». Por su parte, Manresa acogió en marzo de 1954 el enlace matrimonial de Dolors Gangonells con Vicens Soler, quienes «entraron en el templo, bellamente adornado, a los acordes de la marcha nupcial de Mendelssohn, interpretada por armónium y violines. […] El coro dio realce a la ceremonia interpretando tres bellas composiciones adecuadas, con su habitual pericia». El día de la madre en Sabadell contó con el pastor de la capital del Bages, teniendo «el privilegio de tener en este culto especial al coro de la iglesia hermana de Manresa. El pastor de la misma, nuestro querido amigo don S. Rodrigo, tuvo la gentileza de acompañar a su coro, el cual y bajo su experta dirección nos deleitó con un largo repertorio de sus más exquisitos himnos. Hacía algún tiempo que no oíamos un conjunto de voces bien preparadas en nuestros cultos y esto dio lugar a que nuestro gozo fuera cumplido».

En la naciente iglesia bautista de Sevilla se celebró la primera boda entre el Sr. Márquez y la Srta. Martínez, dirigida por el Rvdo. José Luis Barba Lafuente (1923-1993), quien «dirigió un expresivo mensaje, cuya meditación se basó en Efesios 5:22-33, exhortando a los contrayentes sobre lo que debe ser un hogar cristiano. […] Durante el acto, el coro de la iglesia entonó varios himnos y la marcha nupcial de Lohengrin, lo cual contribuyó a la brillantez de la ceremonia». Asimismo, en València los hermanos Amalio Cuenca y Pilar del Tronco se unieron en matrimonio «a los acordes de la marcha nupcial tocada con armónium y violín. El coro entonó diversos himnos que realzaron la solemnidad del acto».

En Xàtiva, el servicio de ordenación al pastorado de José Cardona contó con el director del Seminario Bautista Español, Rev. Roy Blanton Wyatt (1926-2010), quien hizo el discurso denominado ‘cargo al pastor’ y una plegaria de encomendación: «Al fin de su oración y acompañado por el Rev. Mefford en su expresivo y armonioso acordeón, el joven Carlos Duet cantó el emocionante himno ‘Placer verdadero es servir al Señor’. […] El coro de la Iglesia cantó un hermosísimo himno de consagración que hizo vibrar de emoción a los presentes». Y «obsequió a los misioneros norteamericanos, interpretándoles un corito en inglés que fue para ellos una agradable sorpresa». En el número correspondiente al mes de octubre de 1954 de la revista femenina Nuestra Labor, se insertó el primer canto infantil que, más tarde y junto a otros encartes, conformaría el himnario ‘Himnos para Niños’. La partitura escogida fue ‘¡Jesús es la luz del mundo!’, con sus cuatro estrofas.

A finales del mismo año tuvo lugar en la segunda Iglesia Bautista de Madrid, en Usera, la presentación del pastor electo, José Beltrán Ferrandis (1913-1988), con un culto especial donde «dieron lucimiento al acto el hermano Sr. Dorado, de la Iglesia de General Lacy, tocando el armónium, y el coro de la misma Iglesia, dirigido por el joven hermano Miguel Fernández, hijo de nuestro inolvidable pastor Francisco Fernández Moya, feliz y gozoso ante la presencia de Dios». También «nuestro querido hermano Manuel P. del Busto interpretó en su violín el Aria de la Suite en Re de JS Bach, siendo del agrado de todos los hermanos».

En Alacant y en 1955, Raquel Francés García, hija del pastor Vicente Francés, contraía matrimonio con Joaquín Gómez García. Raquel había sido la directora del coro en los últimos años, de manera que el enlace tuvo una «sentida emoción que sobrecogía a todos los componentes del Coro, al percatarse de que su directora les dejaba, después de haber convivido tan íntimamente con ella durante varios años. El hueco que dejaba lo consideraban poco menos que incubrible. Por todo ello, al finalizar la ceremonia y cruzar por delante del Coro, los componentes del mismo, de una forma espontánea se pusieron de pie, demostrando así su afecto». 

En la Primera Iglesia Bautista de Barcelona, el «coro de la Iglesia celebró una comida fraternal a la que asistieron los oficiales». Posteriormente, el día 6 de enero hubo una fiesta: «esta vez con la presencia y participación de los jóvenes de Badalona, debiendo resaltar la magistral actuación de los coros, dirigidos, respectivamente, el de Badalona, por don Samuel López, y el de Bonanova, por don Juan Vinyes».

La ‘Semana de Evangelización’ de Juventud para Cristo que se realizó en Barcelona contó con una media de más de 1500 personas de asistencia, con la participación de «rapsodas, violines, violoncelo, acordeones y cuartetos, y también el Coro Unido de Juventud para Cristo». Para el sábado estaba anunciado el fin de Campaña, obligándose a una reunión extra por la gran concurrencia. «En la que se celebró en la iglesia de la calle Aragón estaba anunciado que todos los coros de Barcelona cantarían el himno ‘Bendice, oh alma mía’, pero debido a la gran afluencia de personas fue imposible por no poderse colocar». […] «Durante la semana cantaron los coros de todas las iglesias de Barcelona, cantando un coro en cada reunión. Además, cantaron los cuartetos de Bonanova y Párroco Triadó, solos de Párroco Triadó, Pje. Nogués y Teruel, el coro de armónicas, los instrumentos de cuerda de varias iglesias y el conjunto de acordeones».

En sendas ediciones de El Eco de la Verdad de 1955, Pere Puig Ballonga (1929-2016) escribió un artículo en dos partes titulado ‘La música en la Iglesia cristiana’, en el que repasaba la esencia de la música, con una ojeada a la historia musical del pueblo hebreo y los primeros siglos de cristianismo hasta la Reforma, cuya temática dejó para un posterior capítulo. No fue hasta el siguiente año cuando apareció la segunda entrega, muy versada y con detallada información sobre la música en la Reforma. En los párrafos finales dejó constancia de una apreciada versión hímnica del «Salmo 68, [que] llegó a ser, podríamos decir, el himno nacional de los Hugonotes. Este es uno de los himnos más poderosos, más expresivos y más perfectos que se pueden concebir (Ninde) y podríamos compararlo, sin desmerecer a ‘Castillo fuerte es nuestro Dios’ de Lutero. La música es de Mathieu Greiter (1490-1550) y la letra en versión española de Adam F. Sosa, dice:

Muéstrese Dios solamente
          Y en seguida se verá
          Dios dueño de la plaza,
          El campo enemigo disperso
          Y sus fuerzas por doquier
          Huirán ante su faz.
 
          Veráse a sus tropas huir
          Cual se ve desvanecer
          Una nube de humo;
          Y cual funde el fuego la cera
          De los malos, al soplo de Dios
          La fuerza se consume».

En el mes de marzo de 1955, Terrassa acogió un culto extraordinario de evangelización, «pudiendo calificar de verdadero banquete espiritual. El programa fue netamente musical, interpretando tanto el Coro Unido de Juventud para Cristo como el conjunto instrumental composiciones fuertes, siendo todas ellas ejecutadas con una tesitura y técnica casi perfectas». En el mes de octubre de ese año «un numeroso grupo de jóvenes de la UBJ de Xàtiva visitó el buque insignia de la Flota ‘De Moines’, teniendo ocasión de cantar sobre la cubierta del mismo algunos himnos a coro con visibles muestras de satisfacción por parte de la tripulación y especialmente del pastor de la citada unidad».

En 1956, los cultos de acción de gracias y dedicación del templo en Badalona contaron con «la colaboración musical del coro de la Primera Iglesia de Sabadell, el quinteto de cuerda de Juventud para Cristo, la pianista Srta. Luisita Cantos, el tenor don Julián García y el coro de la Iglesia». Y con motivo de la dedicación del templo, «el conocido poeta y hermano nuestro don Antonio Almudévar, compuso un inspirado himno que se cantó en todas las reuniones especiales que se celebraron». En otra fecha destacada «tuvo lugar un concierto de Navidad a cargo de los miembros de la Iglesia de Barceloneta; la señorita Luisa Cantos, pianista; don Juan Oliver, violín; y don Joan Gómez, trompa, con escogidas composiciones musicales».

En los cultos especiales de Semana Santa en la Primera Iglesia Bautista de Madrid «el coro tuvo una acertada intervención […] cantando entre cada Palabra una estrofa alusiva al tema del himno del Rvdo. JB Cabrera: ‘Oíd cual ruega al Padre’». En un culto de testimonio y predicación en la Primera Iglesia Bautista de Barcelona, «dos oyentes decidieron entregar sus vidas al Señor, pidiéndole perdón por sus pecados. En dicho culto cantó con verdadera unción el solista de la Iglesia de Badalona, Sr. Tobar, acompañado al armonium por el hermano don Joaquín García». El Día de la Juventud celebrado el 19 de marzo de 1956 en Alacant, juntamente con los hermanos de Elx y Elda, «se cantaron varios coritos e himnos y por primera vez el himno oficial de ‘Juventud leal a Cristo’ de las iglesias de la provincia alicantina: ‘Cual Josué se esforzará en la batalla».

Junto a decenas de personas llegadas de diferentes partes de España, la inauguración del nuevo templo bautista en la capital del Túria, en la calle Quart 134, fue presenciada por el violinista Manuel Pérez del Busto, quien inspirado por tal evento escribió un alusivo artículo titulado ‘Música celestial’, iniciándolo con estas palabras: «Todos los que, guiados por Dios nos congregamos en el espacioso Templo de la Primera Iglesia Bautista de Valencia, para inaugurarlo y dedicárselo al Señor, asistimos a una muy bella audición del Aleluya de ‘El Mesías’, de Jorge Federico Haendel. El consejo del salmista en el Salmo 33: ‘Cantad a Jehová canción nueva y hacedlo bien, entonando con júbilo’, se hacía vida en ese nutrido coro que, sabiamente conducido y magníficamente entonado, nos obsequiaba con una de las páginas más espirituales y bellas del evangélico músico alemán. Mientras el coro entonaba el Aleluya, yo pensaba en las almas que, mezquinas o fanáticas, desprecian el amor de Dios y no quieren aceptar su saludable consejo: ‘Venid a mí…, que yo os haré descansar’. […] Sobre las voces bien timbradas del magnífico coro de la Iglesia de Valencia, la voz potente de Dios, cual huracán devastador, clamaba pujantemente: ‘YO SOY EL QUE SOY, HA SIDO Y SERÁ: NINGUNA MANO MORTAL HA LEVANTADO MI VELO’. Y después, el silbo dulce y apacible de su inefable amor en nuestros corazones: lágrimas de gozo, expresiones de amor santo, saludos, besos, sonrisas, fraternidad cristiana… ¡Armonía!» Las crónicas de aquel memorable evento concretaron que «tanto por la mañana como por la tarde, los coros de las cuatro iglesias de Valencia entonaron diversos himnos, interpretando al final todas las voces unidas el ‘Aleluya’, resultando maravilloso por la armonía del conjunto y la labor del director».


La XI Convención Bautista Española celebrada en la Iglesia de la Barceloneta en 1957 con el lema ‘La providencia de Dios’, incluyó «una velada literario-musical de tan grato recuerdo, que difícilmente olvidaremos los que a ella asistimos. La señorita Luisita Cantos, pianista, volvió de nuevo a obsequiarnos con el regalo exquisito de su arte depurado puesto al servicio de una ejecución pianística pletórica de sensibilidad. Junto a ella, la señorita Pilar Morales, rapsoda, quien hace voz de poesía, recitó con dicción perfecta y sentimiento a raudales varias páginas de autores hispanoamericanos y españoles. Como prólogo de esta brillante velada, D. Raúl Sampablo leyó un discurso titulado ‘Música y Espíritu’», que la revista Entre Nosotros recogió íntegramente. Algunas de las frases entresacadas del discurso son las siguientes: «La Música influye de manera poderosa en la vida espiritual. Remitámonos al testimonio de la historia, volvamos nuestros ojos al ejemplo experimentado y seguro de lo que ya fue: Nunca servicio religioso estuvo desprovisto del correspondiente acompañamiento musical. Es más: podríamos decir que surgió la música como una necesidad del culto a Dios, o mejor aún, la primera adoración que el hombre tributó a su Dios fue la de cantar. La Música fue en el principio el único culto a Dios. ¿Ha cambiado el sentimiento religioso de los hombres? ¿Ha variado Dios? La música sigue siendo imprescindible en todo culto divino. Y cuando digo música no me refiero al sonido que pueda producir uno que otro armonio o piano tocado por manos inhábiles, sino a la Música interpretada con toda fidelidad. Es mi experiencia que ésta, cuando ha sido preparada con cuidado y de acuerdo con el predicador, llena mucho más las necesidades espirituales y produce siempre más maravillosos frutos».

 Asimismo, José Pérez Sánchez (1910-1979) escribió en 1956 un artículo en la revista denominacional bautista titulado ‘Prudencio, cantor de los mártires’, como parte de la serie ‘El cristianismo en España’. En el último párrafo, Pérez Sánchez describe la personalidad del poeta hispanolatino (348-410): «Ignoramos dónde descansan las cenizas de este gran poeta, que a la vez fue un fervoroso creyente y un hábil polemista; pero conocemos su figura gigante a través de sus poemas, en los cuales encontramos dibujado un Prudencio, enamorado de la belleza y del arte, fino, distinguido e influyente. Conocedor de las epopeyas anteriores, quiso dejar para la posteridad unos hermosos cantos, llenos de musicalidad, y en los cuales perpetúa nombres de fervorosos creyentes, mártires de la fe. Y cuando el cristianismo se vio atacado, Prudencio, que en su juventud había empuñado la espada para defender al emperador Honorio, ahora, maduro ya, empuña la pluma y arremete contra los enemigos de la cruz».

Dentro de los actos de la V Conferencia regional que se celebró en la Primera Iglesia Bautista de Sabadell, hubo un encuentro musical con «la participación de las masas corales que, al finalizar, cantaron el Salmo 100, unidos bajo la dirección de don Pedro Puig Inglada». Tras la Conferencia, el cronista Alberti reivindicaba: «…y en cuanto a lo demás decimos a quien corresponda que sería muy bueno organizar un día especial para coros y conciertos, ello permitiría hacer una mejor labor en ambos aspectos». Mientras que en Catalunya se celebraba el encuentro de las iglesias bautistas, en Santa Cruz de Tenerife elegían a los nuevos oficiales de la iglesia: diáconos, secretario, tesorero, bibliotecario y director del coro. Julio Quintero sería el elegido, ostentando el cargo durante más de diez años. Al este de la península, en 1957 se celebraron bautismos en la iglesia valenciana de Carlet, evento que recibió la visita de «hermanos de otras iglesias, entre los que se hallaban los componentes del coro de Valencia, quienes actuaron tanto en el culto de predicación como en el momento de los bautismos, entonando parte de su extenso archivo musical. Fue una nota simpática y dio realce a tan solemne acto. La capilla estaba llena y nuevas almas tuvieron la oportunidad de oír la Palabra de Dios».

En aquel mismo año apareció en Entre Nosotros una paráfrasis musical de 1ª de Corintios 13, escrita por Paul Johnson y traducida por O Jornal Batista de Rio de Janeiro. Con el título de ‘El miembro del coro’, el artículo empezaba así: «Aunque yo cantase como el brillantísimo Caruso y con la dulzura de los ángeles, si no tengo el sentido de lealtad que me impele a ser fiel en mi coro en todos sus ensayos y servicios, mis talentos no tendrían más valor para mi Señor y su iglesia que el metal que resuena o el címbalo que retiñe. Y si tuviese el don de una bella voz y conociese todos los misterios del dominio de la respiración y tuviese todo el conocimiento de un grande repertorio o si tuviese todo poder para transportar a mis oyentes, mas no fuese fiel a mi coro en todos los ensayos y servicios, mi habilidad para servir al Señor en su Iglesia nada sería». Y concluía mimetizándose con las últimas palabras del capítulo paulino: «ahora, pues, permanecen una bella voz, la capacidad para usarla y la fidelidad, estas tres: mas la mayor de ellas es la fidelidad».

Como ya hemos podido ver a lo largo de este capítulo, la revista denominacional bautista acostumbraba a recoger artículos musico-teológicos bien redactados y con sólida argumentación. Manuel Pérez del Busto se prodigó en títulos como ‘El Salmo del Pastor’, ‘Cristo, el guía de las almas’ o ‘Música celestial’. Asimismo, Pere Puig Ballonga escribió en tres entregas ‘La música en la Iglesia cristiana’ y otros artículos de carácter teologal como ‘El valor de la Biblia para el cristiano’, o de ficción: ‘Yo fui un cobarde’. O también la alegoría anteriormente citada de Raúl Sampablo: ‘Música y Espíritu’. Otras salieron de la pluma del afamado dibujante y escultor Raimon Llort Gasset (1911-1992), como ‘La idea del arte ante el cristianismo’, una réplica directa a ciertas críticas negativas en cuanto a arte y fe. Lo sustancial de su planteamiento partía de la pregunta «¿Por qué son bellas las cosas?», concluyendo con la «postura estética de raigambre bíblica hermoseará con un ‘formosus’ –dando forma sublimada– los sentimientos del hombre, y le procurará a la inteligencia el esclarecimiento de aquel volumen armónico y equilibrado del más bello Acto de todos los tiempos: el Acto de la Creación restauradora. Esto es en el orden bello una acción de retoques de la persona humana casi nihilizada por el pecado. Es, pues, la Redención un hecho de magnitud estética… Y aquí el arte, en las soñaciones, no hará otra cosa que rememorar con su hacer ennoblecido aquel hecho estético. Es verdad que el arte es menos cerebral, pero tiene más fina percepción de las delicadezas del alma. Ella se afana en la constante búsqueda de lo verdadero, de lo bello y de lo bueno en pos de un Ideal superior, persiguiendo en la semblanza aquel Ideal que compete al concepto absoluto de Dios».

Además de especializados artículos, un suceso destacado de la segunda mitad de los años cincuenta fueron los conciertos de la soprano Virginia L. Babikian (1925-1997) en Barcelona, Barceloneta y Badalona, interpretando Bach, Haendel, Haydn, Brahms, Debussy o Mozart, acompañada al piano por María Luisa Cantos. El rotativo bautista informaba: «Su presencia era esperada con la máxima expectación, ya que los programas de mano nos la anunciaban como una consumada cantante. Habiendo actuado durante el pasado año en dos ocasiones bajo la batuta de Stokowski, fue también galardonada como la cantante más sobresaliente en los festivales de Berkshire, Massachusetts, residiendo actualmente en la capital de Italia como becaria del Roma Opera Company». La crónica resumía las audiciones con estas palabras: «Virginia Babikian nos demostró una verdad inefable: a través del arte también podemos llegar hasta Dios. Quiera Él que su enseñanza no caiga en saco roto y sea éste el comienzo de una etapa de renovación. Entretanto, volvemos a decir: ‘Gracias, Virginia’».

Si bien la división bautista originada en 1949 por discrepancias entre Juan David Huguey y Samuel Vila se acabó de materializar definitivamente el 9 de enero de 1957 con la fundación de la Federación de Iglesias Evangélicas Independientes de España (FIEIDE), la vida espiritual entre las iglesias de marca bautista continuó siendo positiva, con signos de estabilidad, sin atisbo de rencillas entre ambas denominaciones e incluso con sendas colaboraciones. En 1958, en su programación para las diferentes agrupaciones infantiles y juveniles, la revista Nuestra Labor instaba a la alabanza a Dios mediante artículos como ‘La poesía en los himnos’, ‘Los cantos de David’ o ‘Cantad alegres a Dios’. Basado en el Salmo 100, este último escrito sugería y daba ideas para las asociaciones femeniles bautistas de ambas ramas denominacionales, ya que durante la década de los cincuenta continuaron compartiendo recursos. Diferentes apartados como ‘María, hermana de Aarón’, ‘Los coros en la antigüedad’ o ‘Pablo cantaba himnos’, invitaban a reflexionar sobre la música y la alabanza, concluyendo con una mirada a la vida de JS Bach, su obra y música. En otro apartado dedicado a la Sociedad Auxiliar de Señoritas se invitaba a enseñar música a los niños, con cantos como ‘La nave evangelista’, con lecturas de los salmos o con explicaciones sobre el pentagrama y las notas.

Sin lugar a duda, los eventos más importantes de la Unión siempre contaron con la música como eje unificador e inspirador. La inauguración del templo bautista de Turís en 1959 bajo el pastorado de Llorenç Juan Lacué (1931-2008), contó con la presencia de los esposos Mefford y Gerald A. McNeely (1924-2017), «quienes cantaron preciosos himnos que impresionaron agradablemente a los asistentes». En tan señalada celebración se entregó a la iglesia turisana la Biblia que habitualmente usaba el misionero Érik Anderson Lund (1856-1933) hacia finales del siglo XIX e inicios del XX, y que también usó cuando predicó por primera vez en Burjassot.

Pero en 1959 un triste y luctuoso suceso golpearía a las iglesias catalanas: la desaparición del músico Pere Puig Inglada debido una caída en accidente laboral. Su entrega a la obra y al ministerio musical y coral en la Primera Iglesia Bautista de Sabadell durante más dos décadas, había sido de gran inspiración para todas las congregaciones, por lo que su ausencia dejó un profundo vacío. Sin embargo, tras unos meses de búsqueda de un director fuera de la congregación, la vacante directiva de la coral la ocupó su hijo, Pere Puig Ballonga, inaugurando una fructífera etapa musical que daría alabanza a Dios en los cultos regulares vallesanos e influenciaría positivamente a muchos creyentes.

Bibliografía y documentación

· Los bautistas y su música (37)

 © 2024 Josep Marc Laporta

El acordeón y los acordeonistas

        Hasta las primeras décadas del siglo XX el acordeón no lograría encontrar un hueco en los cultos. La preponderancia del armonio, con su solemnidad y rigor litúrgico, acaparó el acompañamiento instrumental en las congregaciones bautistas. Sin embargo, en 1928 ya se encuentran los primeros indicios. Según las crónicas, en mayo de aquel año los hermanos de Palamós se trasladaron a Palafrugell para celebrar un día de comunión «en casa de la bien amada hermana Dª L. G.», y por fin de fiesta «cantamos algunos himnos a voces y algunos más acompañados de acordeón, lo cual atrajo gran número de personas a las que se repartieron tratados». Más allá de estos escuetos y concisos datos no nos han llegado noticias ni del instrumentista ni de si el acordeón era habitual en los cultos. No obstante, puesto que Calella de Palafrugell y el Baix Empordà fue cuna de la habanera catalana en los primeros años del siglo XX en los que el acordeón cromático era muy popular en las tabernas y en el canto de habaneras, es probable que algún hermano de Palafrugell o de la comarca lo tocara y que en aquella ocasión acompañara algunos de los himnos de manera especial.

        La siguiente referencia a este instrumento la encontramos en Manresa en 1933, donde el corresponsal de El Eco de la Verdad, Salvador Garrigós, señala que «una nota que contribuyó a dar mayor realce a nuestra reunión fue los himnos a voces acompañados por acordeón que tocaba magistralmente el hermano Sr. José Niubó». El citado acordeonista era miembro de la iglesia visitante, Terrassa, quien tocaba un pequeño acordeón de botones. El señor Niubó era muy aficionado a la música, iniciándose en algunos instrumentos y prestándose a colaborar con gran solicitud.

Sin embargo, el acordeón hizo mella en la capital del Bages. Veinte años más tarde de aquel suceso, en la misma iglesia bautista de Manresa un corresponsal autodenominado ‘un asistente’ destacaba que «la señorita Débora Simón nos deleitó con algunos himnos interpretados magníficamente al acordeón». En este caso, la tan subrayada referencia no es nada circunstancial ni gratuita, puesto que Débora Simón Clarena (1937-), hija del maestro y gestor bautista Josep Simón Sala (1909-2010), fue una de las grandes valedoras del acordeón dentro de las iglesias y también fuera de ellas. Con tan sólo 16 años, la joven intérprete ya colaboraba en la alabanza musicada, apuntando a futuras colaboraciones instrumentales, porque una coincidencia en el tiempo forjaría una hermosa alianza.

En aquel mismo año del relato manresano –1953–, encontramos la primera referencia musical del misionero José Mefford, acompañando en València el canto de varios himnos y coritos «con su precioso acordeón», según narraba el corresponsal. Arribada al país en ese mismo año, la familia Mefford se instaló en la capital del Túria hasta que en 1963 retornó a los Estados Unidos para un año sabático, volviendo otra vez a España para establecerse en Barcelona en 1964. Fue en el cambio de decenio cuando Débora Simón y José Mefford forjaron una gran amistad espiritual e instrumental que deparó bendecidos encuentros musicales en Catalunya. Sus dúos acordeonísticos fueron muy apreciados entre las iglesias y en las reuniones unidas de evangelización que organizaba Juventud para Cristo.  

La educación musical de Débora empezó muy temprano. A los ocho años ya estudiaba música y piano, aunque como siempre le había gustado el acordeón a los 15 ingresó en el Instituto Mozart de Barcelona, una escuela superior dirigida por un reconocido acordeonista de la época: Moreno Volpini. Pero si con 16 años ya tocaba en su congregación de Barcelona, a los 17 acompañaba a su padre a Sabadell en «la visita de los hermanos Josep Simón, don Adolfo Lahoz y los hermanos Sres. Muniesa, Platilleros y Fidel, los cuales en unión de la señorita Débora Simón tomaron parte en un servicio de adoración y predicación especial en el que fueron entonados himnos preciosos y recitadas conmovedoras poesías, cantándose también hermosos coros acompañados por el acordeón de la señorita Simón».

Débora no sólo es una acordeonista destacada, sino que usó sus dones y profesión como un ministerio cristiano dentro y fuera de las iglesias. Como sanitaria en el Hospital Clínic de Barcelona, hacia finales de los años 50 fundó y dirigió un coro de enfermeras no evangélicas que actuaban en las fechas navideñas. En los días previos a Navidad pasaban por las habitaciones y salas del hospital cantando y compartiendo alegría y esperanza a los enfermos. La autodenominada ‘Rondalla Blanca’ cantaba himnos evangélicos como ‘Al mundo paz’, ‘Oíd un son en alta esfera’ o ‘Suenen dulces himnos’. Este pionero ministerio de ayuda social fue de gran impacto. En cierta ocasión, al visitar en una de las salas a un enfermo, un familiar que era periodista quedó prendado por la iniciativa y, entusiasmado, escribió en varios periódicos que «las enfermeras del Clínic en vez de inyecciones cantan villancicos». La noticia corrió como la pólvora por la ciudad. Televisión Española las invitó para que cantaran en un programa especial de Navidad y también fueron recibidas por las autoridades gubernamentales.

Del periplo solidario de las enfermeras, Débora recuerda una entrañable anécdota: «En una ocasión, ante las dificultades de movilidad para atender a varios hospitales y clínicas que nos habían solicitado para que fuéramos a cantar, pensé que ir en taxi con todos los instrumentos nos costaría muy caro, pues nosotras no teníamos coches. Fui a hablar con el jefe de bomberos del parque móvil contiguo al Clínic por si podían dejarnos alguna ambulancia para ir todas las enfermeras. Pero me dijo que no podía hacerlo porque si ocurría algún accidente grave ellos la necesitarían. Y me dio la idea de hablar con el famoso periodista Enrique Rubio. Fui a verle a la emisora de radio y le gustó mucho la idea. Ese mismo día hizo un SOS por las ondas explicando el motivo. Al cabo de media hora me llamó y me dijo que teníamos a más de veinte personas dispuestas a ayudarnos, con una flota de taxis, con la marca Cola-Cao a nuestra disposición y varias empresas de autocares. Al final fuimos con quien había llamado primero: Ultramar Exprés».

Pero el itinerario musico-social de las enfermeras fue más allá de las fronteras del país: las condujo hasta Alemania, donde el periódico regional de Dinslaken/Wesel, el Dinslakener Kreisanzeiger, reportaba: «Cantan y tocan música, leen la Biblia, y la explican y se esfuerzan por ser personas para quienes el cristianismo no sólo sea una palabra vacía, sino una palabra que dé sentido a sus vidas».

Tras su boda en 1962 con el músico y director Josep Pernas Galí (1931-1985) perteneciente a la iglesia de las Asambleas de Hermanos de la calle Terol de Barcelona, al siguiente año la localizamos en Girona en unos cultos especiales «en el que tomaron parte el Cuarteto Jericó, con cánticos espirituales negros, y la Sra. Débora Simón con un recital de acordeón». A partir de 1960 la alianza instrumental entre Débora y José Mefford los llevó a tocar juntos en diferentes encuentros, tanto adoracionales como evangelísticos. Pero como su padre, Josep Simón Sala, era profesor en el Seminario Bautista en Barcelona, también acompañaba a los estudiantes con el acordeón en sus visitas a las diferentes iglesias de Catalunya, como Badalona, Vilafranca del Penedés, Manresa, Barcelona o Girona.

El proceso del ministerio musical y sanitario de Débora Simón la llevó a repetir la experiencia del Hospital Clínic en el Hospital Evangèlic de Barcelona, dirigiendo una nueva versión de la Rondalla Blanca, aunque en este caso con un nuevo proyecto y finalidad: recaudar fondos para las obras de reconstrucción del centro sanitario. Aunque cada año y de manera regular visitaban residencias geriátricas evangélicas e iglesias que lo solicitaban en las fechas previas a Navidad, la grabación del disco ‘Coral de Enfermeras Evangélicas~Temas navideños’ en 1969 supuso un paso adelante más en la consolidación del proyecto. La revista denominacional bautista le dedicó un especial donde Débora respondió a las preguntas de David Muniesa, quien la presentaba así:

«Débora Simón de Pernas, ayudante técnico sanitario, profesora de piano y actualmente ama de casa y madre de una hermosa niña. Tiene vocación de aglutinar voluntades para un trabajo útil mediante el canto, y viene colaborando desde hace más de cuatro años con un grupo de enfermeras evangélicas que forman una pequeña coral perteneciente a la UMEE (Unión Médica Evangélica Española). Cada año por Navidad llevan el amor y simpatía cristiana a los asilos de ancianos de la región.

—Señora de Pernas: recordando mis tiempos de estudiante sigues siendo para mí ‘Deborita’. ¿Permites que te siga llamando así?

—No hay inconveniente, sobre todo si ello te ayuda a sentirte aún estudiante.

—Gracias. Amable como siempre. Dime Deborita: ¿Qué os traéis entre manos cantando con tanta afición y con todos estos aparatos de grabación?

—Estamos preparando un disco de inminente aparición.

—¿Os proponéis haceros famosas con los discos o ganar dinero?

—Ni una cosa ni otra. Nuestro propósito es allegar fondos para el Hospital Evangélico de Barcelona. Se trata de una obra de amor y por tanto los beneficios de este disco Pro-Hospital van destinados a este fin.

—Así, trabajáis por amor al arte…

—Por amor al arte, a los enfermos y a la obra del Hospital.

—¿Tirada del disco?

—Mil

—Las familias evangélicas son pocas, que dispongan de tocadiscos menos todavía. ¿No teméis quedaros con las estanterías llenas y perder dinero en vuestra aventura?

—Nos arriesgamos esperando la buena voluntad de todos los evangélicos. Confiamos que prestarán su apoyo a esta importante obra del Hospital Evangélico. Deseamos que entiendan nuestra intención, la cual es, más que vender discos, recibir apoyo para el Hospital. De esta forma hay muchas personas que pueden comprar el disco para regalarlo a otra persona y así colaboran, que es lo que pretendemos.

—¿Cuál es el contenido de la grabación?

—Se anunciará ampliamente en buena parte de la prensa evangélica, la cual ha prestado muy buena acogida a nuestra iniciativa. De momento puedo decirte que consta de cánticos de un tema muy entrañable y que aparece una parte en catalán y otra en castellano. Cómpralo y tendrás la mejor información.

—Apúntame dos en cuanto salgan al mercado.

—¿Uno para ti y otro para un amigo?

—Exactamente».

Junto a Débora Simón, las referencias al acordeón de José Mefford y su esposa son una constante en las revistas bautistas de diferentes épocas. Son tantas, que sería imposible recogerlas todas; aunque es oportuno destacar algunas de ellas para dejar constancia histórica y descubrir el ministerio espiritual que se esconde detrás de cada reseña.

En 1954 estuvieron en Alacant «dirigiendo la Palabra a la congregación, exhortándola a proseguir fieles, y juntamente con su esposa entonó varios de sus escogidos coritos que llenaron nuestros corazones de gozo». O en Elx, que «venía acompañado de su inseparable acordeón, deleitándonos con su hermosa voz y su preciosa música, haciéndonos sentir la presencia de Dios en nuestros corazones…». O en Lorca, cuando «también nos deleitaron con preciosos himnos y coros acompañados de acordeón magníficamente». O en Xàtiva, cuando «al fin de su oración [del pastor José Cardona] y acompañado por el Rev. Mefford en expresivo y armonioso acordeón, el joven Carlos Duet cantó el emocionante himno ‘Placer verdadero es servir al Señor». O en Elda, que, junto a la predicación, «también con su magnífico acordeón interpretó hermosos himnos, que cantó magistralmente». O en 1955 en Carlet, donde «el señor Mefford y esposa entonaron hermosos himnos». O también en Dénia, pronunciando «buen mensaje basado en la parábola del fariseo y el publicano, (…) deleitando con sus cantos». O en València, acompañando «a los novios al entrar en la iglesia a los acordes de la marcha nupcial». O en 1956 en Albacete, colaborando en las tareas de una semana especial de conferencias de evangelización, «dando realce a la misma con su inseparable acordeón, que fue el delite de grandes y pequeños, escuchando y aprendiendo hermosos coritos». O en 1957 en Cartagena, «enseñando algunos coritos que aprendimos con entusiasmo». O en Murcia, donde junto a los pastores José Cardona y Vicente Francés tuvieron un hermoso culto, «con música y canticos por los señores Mefford». O en 1961, en la celebración del Día de la Juventud en Terrassa, recibiendo «la visita de los Sres. Mefford que deleitaron con su música y cánticos». Y otra vez en Elda en 1966, desarrollando «un hermoso programa musical con lecciones de solfeo, enseñanza de nuevos himnos y varios mensajes sobre la importancia de la música en la adoración de la iglesia». O en 1967 en el culto de graduación del Seminario en la iglesia bautista ‘Turó de la Peira’ de Barcelona con la parte musical del programa a cargo del profesor de música José Mefford, «quien, además, acompañó al Coro del Seminario en el himno ‘Oh, Jesús del alma vida’; y al solista don Gerardo McNeely en su interpretación del ‘Padre nuestro’».  

El acordeón cromático, tantas veces nombrado en las noticias, fue el compañero inseparable de su ministerio en España durante más de cuatro décadas. En el siguiente vídeo se le puede escuchar con la interpretación del himno ‘Cuán gloriosa será mañana’.

Y además del acordeón también podemos escucharle tocando el piano con su inconfundible estilo. Primeramente con un popurrí de himnos especialmente grabado y dedicado. Y seguidamente se le puede oír acompañando a la congregación dianense con el himno ‘Todas las promesas del Señor Jesús’, con sus improvisadas variaciones que tanta energía e inspiración daba al canto comunitario.

Pasados los años, en 1971 José Mefford participó en unas reuniones especiales de Semana Santa en Córdoba, dirigiendo la música, ministerio que fue más allá de la liturgia cúltica: «Cada tarde después de finalizar los cultos, unos veinte jóvenes se agrupaban en torno al Sr. Mefford quien juntamente con un joven de Córdoba, que tocaba la guitarra, empezaban a cantar sus himnos favoritos y así sin dar lugar al descanso transcurrían dos horas casi por encanto. En todos ellos se podía ver la felicidad que había en sus corazones, pues sus rostros lo expresaban claramente».

La iglesia cordobesa la pastoreaba Antonio Gómez Carrasco (1936-2016) un joven y activo pastor que «con un par de zapatos rotos», como acostumbraba a decir, dinamizó una congregación de gran porvenir. El acordeón de botones que aprendió a tocar poco tiempo antes de aceptar a Jesús como su Salvador, a los 16 años, fue el bendecido instrumento que sirvió para entonar cantos a Dios en cualquier ocasión propicia. Pero las crónicas relatan que, además de la dirección musical de José Mefford y de la participación vocal del cuarteto de la iglesia, Antonio Gómez también acompañó con el acordeón a su esposa, Maruja Blázquez (1931-2013), quien disponía de una agradable voz de soprano. Pero no fueron sólo unos esporádicos himnos los que interpretaron en aquellos días, sino que el matrimonio se prodigaba en los cultos cordobeses y en reuniones eclesiales conjuntas de toda índole.

En 1990 grabaron en los estudios Kroma de Dénia un casete con diez hermosos himnos. En el siguiente vídeo podemos escuchar de fondo el acordeón del pastor Gómez, acompañando a su esposa Maruja en ‘Bella historia’ (nº 1), en ‘Si vieras hoy el rostro de Jesús’ (nº 8) y en ‘Más allá del sol’ (nº 9).

Habitualmente, en los años 70 y 80 encontramos a Antonio Gómez Carrasco tocando el acordeón en las convenciones de la UEBE o en retiros pastorales de la Unión. Tanto en las reuniones administrativas como en cualquier momento del día o en cualquier espacio libre, Antonio sacaba el acordeón de su maletín e invitaba a cantar coros e himnos a Dios. Con su carácter alegre y empático, su ministerio era un refrigerio de gozo para sus compañeros. En 1984 fue invitado a Lleida en la última semana de abril para unos cultos especiales de evangelismo. El corresponsal recogía así el espíritu de aquellos días: «No existen palabras de gratitud suficientes al Señor por tantas bendiciones. D. Antonio Gómez nos ha dejado un grato olor a Cristo, con su predicación, testimonio de una vida consagrada, e inclusive nos ha deleitado cantándonos y enseñándonos coritos maravillosos con su acordeón, entre otros ‘Estamos de fiesta con Jesús’, magnífico. Pero no queda aquí zanjado el noticiero, porque la mejor noticia es que el pasado domingo día 29 de abril después del mensaje de la tarde —magistral mensaje– tuvimos dos testimonios de fe».

En el siguiente vídeo reproducimos ‘Estamos de fiesta con Jesús’, el corito que enseñó a los hermanos de la capital del Segrià.

Débora Simón, José Mefford y Antonio Gómez son tres destacados representantes acordeonistas de las iglesias bautistas españolas. Sin embargo, otros hermanos también elevaron loas a Dios con este instrumento en diferentes partes del país, como el misionero James Austin Williams (1926-2015), pastor en Cartagena a principios de los años 80; o José Luis Castejón Blázquez (1939-), notable músico, invidente y multiinstrumentista, conocido como El Trovador de la Mancha, que por su dilatada trayectoria musical, tanto secular como cristiana, más adelante merecerá un capítulo.


Bibliografía y documentación