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· Los bautistas y su música (30)

 © 2023 Josep Marc Laporta

 1- Fraccionamiento de la UEBE
2- Cantos para coro-nº 2
3- Las adaptaciones castellanas del libreto

1- Fraccionamiento de la UEBE

        Tras la aparición de Colección de himnos y cantos para coro en 1949, la UEBE vivió momentos decisivos en su historia. Y aunque las disensiones ya habían empezado unos años antes, entre 1949 y 1950 se produjo el definitivo fraccionamiento del cuerpo común bautista. La fundación por parte de Vila de la Misión Cristiana Española (MCE) y la posición contraria de George Sadler –responsable del Foreign Mission Board de la Convención Bautista del Sur de los Estados Unidos para Europa y África– al hecho de que Vila estuviera vinculado a dos agencias misioneras y que al mismo tiempo fuera presidente en funciones de la UEBE, provocó a juicio de la FMB un conflicto de intereses de alto nivel. Tras la llegada a España de Juan David Huguey, las conversaciones con Samuel Vila y las iglesias se intensificaron sin que prosperara una solución positiva, conduciendo a la definitiva ruptura en 1950. Años más tarde, en 1957 la división se formalizaría con la constitución de una nueva denominación: la Federación de Iglesias Evangélicas Independientes de España (FIEIDE).

        Sin embargo, aquella separación no fue óbice para que los proyectos musicales de Vila se detuvieran. En medio del proceso de ruptura, el pastor rubinense ya había encomendado a Zacarías Carles Just –su amigo, compañero de ministerio y representante en Canadá y Estados Unidos de la MCE– la recopilación de partituras corales. Con la colaboración del Moody Bible Institute de Chicago, que participó activamente en la selección, la Misión Cristiana Española liderada por Vila editó en 1951 Cantos para coro; nª 2, finalmente impreso en los talleres de J. Mora de la calle Aragón 217 de Barcelona.


2- Cantos para coro; nº 2

        Esta nueva edición de partituras específicamente corales tuvo en Estados Unidos una primera e importante selección, en la cual participó determinantemente el músico, compositor y líder por seis décadas de la música litúrgica estadounidense Donald Paul Hustad (1918-2013). Hustad defendía que la música en un instituto bíblico debería enseñarse esencialmente al mismo nivel que la música en un conservatorio, por lo que en su paso como director del Departamento de Música Sacra en Moody Bible Institute ahondó en esta perspectiva, ideario que claramente se benefició Cantos para coro; nº 2. La implicación de Hustad acercó la altura de la música evangélica estadounidense a las formaciones corales españolas, puesto que la colección bebió de las mismas melodías que interpretaban los coros de estudiantes del instituto bíblico de Chicago.

        Esta idea de calidad musical al servicio del Evangelio se refleja en el prólogo de Cantos para coro; nº 2. En dos de los párrafos, Samuel Vila afirmaba:

        «Es necesario que la letra y la música se correspondan de tal modo que el público que se deleita con el canto del coro, no solamente pueda comprender todas las palabras, sino que se sienta inspirado por el significado de las mismas, enaltecido por la melodía.

            En este propósito esencial y básico del canto religioso deben cooperar el coro y el dirigente del culto o reunión religiosa. Todos los elementos del coro y especialmente los solistas, deben esforzarse en vocalizar claramente las palabras, recordando la advertencia del apóstol en 1ª Corintios 14:7 a 19. Es mil veces preferible limitar un tanto el volumen de voz en los tonos muy agudos que producir un simple chillido indistinguible. No es difícil obtener esta claridad de expresión cuando el cantor ha sido adiestrado en el arte del canto, y sintiéndolo como un ministerio sagrado está dispuesto a sacrificar un tanto la forma al fondo, el arte al objetivo espiritual, y se esfuerza en tal sentido».

        En su particular percepción de las carencias musicales de los coros, Samuel Vila alude a un tipo de sonoridad muy habitual en la época: voces chillonas, especialmente en las voces sopranos, que además de deslucir el canto empobrecía el contenido y el mensaje. Sin lugar a dudas este deficiente sonido tan característico de los coros de la post-guerra y sucesivas décadas era debido a la falta de educación musical de los directores y las formaciones corales, a la voz en cuello y al desconocimiento de la impostación y de los ejercicios vocales para alcanzar un sonido más redondo y compacto. Pero no sería hasta principios de los años sesenta cuando se empezaría a rectificar muy lentamente, especialmente con el impulso de Pere Puig Ballonga y la Coral Al·leluia, al relacionarse con otras formaciones seculares, con clases y seminarios especializados de canto.

3- Las adaptaciones castellanas del libreto

Pese a que en las partituras no consta el nombre de los adaptadores o traductores, es muy probable que el libreto contara con el mismo equipo que la anterior edición de 1949, con Maria Eugènia Vidal, Manuel Gutiérrez-Marín y Samuel Vila. Y también con algún músico o poeta no documentado hasta el día de hoy, como Daniel Pujol, o la ya mencionada participación de la esposa de Samuel Vila, Lídia Vila. Otras composiciones del libreto ya habían sido traducidas en España y Latinoamérica, como, por ejemplo, Roca de la Eternidad. No obstante, por los apuntes originales cotejados se puede certificar que uno de los cantos corales más interpretados en España de la nueva colección –Alabad a Dios–, recibió la traducción del pastor Vila. Su autora, Carrie Belle (Wilson) Adams (1859-1940), fue una excelente organista, directora de coros y compositora, con más de cuatro mil himnos en su haber, siendo la primera mujer estadounidense en dirigir una interpretación pública del oratorio ‘El Mesías’, de G. F. Handel. El siguiente vídeo es una muestra de Alabad a Dios interpretada en el año 1980 por la Coral Jericó de Barcelona, bajo la dirección de Josep Pernas Galí (1931-1985). 

También Al Calvario subió, de la Sinfonía del Nuevo Mundo de Antonín Leopold Dvořák (1841-1904), recibió una versión libre de Samuel Vila, muy diferente a la inglesa de William Arms Fisher (1861-1948), Goin’ Home. Por tanto, Vila es el autor del texto que tan popular fue entre las iglesias en la década de los cincuenta. El siguiente vídeo es una muestra de 1965 interpretada por el Coro de la Iglesia Evangélica de Av. Marqués del Duero (Av. Paral·lel) de Barcelona, bajo la dirección de Francisco Costa. 

De la composición Salmo 100, también titulada como Cantad a Dios, no consta autoría y se desconoce el creador de la partitura original; no obstante sí que sabemos que recibió de Maria Eugènia Vidal el texto en castellano, supuestamente traducción. La siguiente interpretación corresponde al Coro de la Iglesia Evangélica de Av. Marqués del Duero (Av. Paral·lel) de Barcelona, dirigido por Francisco Costa.


Entre las treinta y cinco piezas de Cantos para coro; nº 2, aparecen algunas muy emblemáticas, como Llama, Llama, una composición de Frank M. Davis (1839-1896), de cuyo texto se desconoce el traductor al castellano. La siguiente interpretación, cuyo texto cantado no corresponde con la de la partitura del libreto, es del Coro de Castellbó, de la Iglesia Evangélica de L’Hospitalet de Llobregat, bajo la dirección de Samuel Costa.


        Otra de las más entonadas por las corales españolas fue Es el tiempo de la siega, de Charles Hutchinson Gabriel (1856-1932), interpretada en el vídeo por el Coro de la Iglesia Evangélica de Av. Marqués del Duero (Av. Paral·lel) de Barcelona, cuya dirección estuvo a cargo de Francisco Costa.


        Junto a otras conocidas composiciones a cuatro voces de polifonía vertical, como Roca de la eternidad o La tumba le encerró, se encuentra una muy popular entre todos los coros evangélicos, de estructura algo menos unísona: Digno es el Cordero de Dios. Escrita por Frank M. Davis (1839-1896) y traducida por Pedro Grado Valdés (1862-1923), este canto apareció en el Himnario de las Iglesias Evangélicas de España con el número 429. La siguiente interpretación es del Coro de la 1ª Iglesia Evangélica Bautista de General Lacy, Madrid, bajo la dirección de Miguel Fernández.


        A pesar de que bastantes de las composiciones incluidas en Cantos para coro; nº2 disponían de excelentes arreglos para piano, hay que subrayar que las corales españolas no acostumbraban a acompañarse de órgano, y mucho menos de piano, instrumento todavía inhabitual. Ello revela la pobre capacidad musical de los organistas de las iglesias de la época, confiándose el grueso de la interpretación a los coros, que cantaban a capela, y que mediante la repetición aprendían cada cuerda, a veces con serios problemas de retención e independencia.

        Cantos para coro; nº2 fue, en definitiva, la segunda propuesta editada del pastor Samuel Vila para mejorar la calidad y competencia de los coros del país. A pesar de su separación de la UEBE y, consecuentemente, de las iglesias que habían nacido o se alistaron a la Misión Cristiana Española, por lo general las relaciones entre creyentes se mantuvieron en un espíritu fraterno, como asimismo Cantos para coro; nº2, que fue usado por la mayoría de los coros.


(Bibliografía)

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