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· Los bautistas y su música (57)

 © 2026 Josep Marc Laporta

    1-     El resurgir de los coros en los ochenta
2-    Coral Al·leluia (1ª EEB de Sabadell)
3-    Coro de la 1ª IEB de Alacant
4-    Coral Bona Nova (1ª EEB Barcelona)
5-    Coro de la IEB de Badalona
6-    Coro de la 1ª IEB de Madrid
7-    Coro de Jóvenes de la 1ª IEB de Madrid
8-    Coro de la IEB de Cartagena
9-    Coro de la 1ª IEB de València
10-  Coral Horeb de Terrassa
11-    Coral Evangèlica Unida de Terrassa
12-   Coro de la IEB de Xàtiva
13-   Coro de la IEB ‘La Trinitat’ (Dénia)


1-     El resurgir de los coros en los ochenta

Los coros de iglesia, que durante décadas habían ejercido un papel central en los cultos dominicales, en los años 80 gozaron de una renovación estilística y un creciente esplendor, tanto musical y adoracional como evangelístico. Muchos de ellos se habían reinventado en los 60, cuando cierta tolerancia gubernamental permitía algunas actividades más allá de los templos. En algunas regiones, las excursiones de iglesia en los días festivos al campo o a la montaña posibilitaba una comunión más natural y espontánea entre los creyentes. En ese ambiente más lúdico y menos litúrgico, los coros interpretaban himnos en los cultos al aire libre y alguna partitura clásica, aunque, en ocasiones, cuando se reunían varias iglesias incluso se había llegado a organizar competiciones entre las corales presentes para elegir un ganador o merecedor de un premio simbólico. Este aspecto, junto a actividades unidas como campañas evangelísticas o convenciones, propició saludables relaciones entre las corales, avivando el aprendizaje mutuo.

Como ya expuse en un anterior capítulo, los años 70 se caracterizaron por el auge de la música pop y de los grupos o conjuntos musicales, mientras que los coros siguieron manteniendo estructuras muy arraigadas a las iglesias. Por lo general, los jóvenes eran el núcleo de una actividad que ellos mismos organizaban, aunque siempre con la supervisión de pastores y responsables eclesiales. Pero, un poco más atrás, hacia mediados de los 60, ya se apreciaba un claro interés de los directores en una mejor preparación musical de los coristas. Formaciones como la de la Iglesia Bautista de Barcelona o Badalona, ambas dirigidas por Samuel López Pérez (1911–1988), empezaron a tener algunas clases de solfeo de manera regular. Otras, como el coro de la Primera Iglesia Bautista de València o de Madrid, fueron incorporando algunas piezas clásicas, de mayor dificultad musical. Pero la coral que realmente hizo un gran cambio de pensamiento, pasando del reducto del amateurismo a una exigencia musical bastante más responsable, fue la Coral Al·leluia. Tras el impulso de la formación sabadellense, otras se alistaron, como la Coral de la Barceloneta o la Coral Bona Nova.

Sin embargo, los años 80 significaron un positivo crecimiento de la música coral, en disputa con los primitivos grupos de alabanza que hacia finales de la década se irían imponiendo y que en los 90 se consolidarían. Fue una silenciosa lucha respecto al espacio en el culto, al valor litúrgico y a la tendencia adoracional que los nuevos tiempos traerían. En realidad, fue un último coletazo de vida de los tradicionales coros de iglesia; un resurgimiento que poco a poco declinaría y que daría paso a los grupos de alabanza y, posteriormente, a los coros de estilo góspel.

        Las siguientes reseñas no pretenden resaltar algunas corales por encima de otras, sino representar, mediante dispares grabaciones en cuanto a calidad de registro, estilo y sonoridad, aquella etapa histórica. Es decir, ejemplificar un tiempo y su música en las iglesias. Con todo, la Coral Al·leluia merece una especial atención, no sólo por ser pionera en la renovación de la música coral, sino también por su influencia en otras formaciones, tanto en iglesias bautistas como evangélicas en general.

 

2-   Coral Al·leluia (1ª EEB de Sabadell)

Fundada en la Primera Església Baptista de Sabadell, la Coral Al·leluia fue una de las formaciones corales evangélicas más destacadas del país. Aunque en años atrás ya se había estructurado un sencillo coro, no fue hasta 1943 con la llegada a la ciudad de Pere Puig Inglada (1899-1959) y familia cuando se instauró de manera más regular, participando regularmente en los cultos. Crónicas de 1924 ya informaban que se dio principio a una reunión «con un himno a voces cantado por el humilde coro que hemos organizado». Cinco años más tarde, en 1929, un asistente redactaba una crónica alabando los logros del coro: «No podemos dejar de mencionar el gran progreso que ha realizado el Coro de Sabadell en la parte que le compete. No nos hubiéramos cansado de escuchar aquel nutrido grupo de voces varoniles que resonaba como eco acompañado con perfecto ritmo las tiernas y delicadas de las muchachas. Bien hermanos, ¡adelante!». Un año después, en 1930, se destacaba: «Las recitaciones y canto de himnos por el coro, a cuál mejores: gracias al Señor y a la paciencia de nuestra hermana organista, Señorita Reginaldo». Y en 1934, la fiesta de la madre se celebró con música y poesías, y «el coro de la Iglesia cantó el himno titulado ‘Honor a nuestras madres’ que resultó muy bien».

        Pero fue en 1943 cuando Pere Puig Inglada inauguró la época coral más regular y consolidada, que bajo su dirección prácticamente duró dos décadas. Tras su fallecimiento en accidente laboral en 1959, su hijo, Pere Puig Ballonga (1929-2016), asumió la dirección y le dio un nuevo y definitivo impulso. Mas no sería hasta 1967 cuando aquel aplicado coro de iglesia, esmerado en calidad y compromiso, adoptó el nombre de Coral Al·leluia, iniciando una etapa de esplendor ministerial. Sin embargo, una peculiar anécdota nos ofrece más contextos musicales y eclesiales de la época. Desde 1906, el coro de la Iglesia Evangélica de las Asambleas de Hermanos sita en la calle Terol de la Vila de Gràcia de Barcelona, había usado el nombre de Coral Al·leluia, aunque de manera bastante interna. Ante la coincidencia y pujanza de la formación sabadellense en la década de los 60, el coro barcelonés abandonó su tradicional nomenclatura, optando por Coral Jericó. A pesar de su gran aportación a la música coral evangélica, aquel gesto de amor de la formación graciense fue un implícito reconocimiento a la sólida labor del coro de la Primera Església Baptista de Sabadell, circunstancia en la que, por encima de todo, el director de la Coral Jericó, Josep Pernas Galí (1931–1985), y Pere Puig Ballonga (1929–2016) mantuvieron una gran sintonía.

        La llegada de Pere Puig Ballonga a la dirección revitalizó aún más el ministerio de la Coral Al·leluia que tan bien había encaminado su padre, optando por el canto en catalán, lengua que empezaba a ser de uso eclesial y litúrgico en la congregación. Las participaciones regulares en la iglesia sabadellense fueron su gran prioridad. En una entrevista a Art&cel fechada en 2002, Puig Ballonga aseguraba: «La música forma parte del culto, al igual que la oración, que la lectura de la Biblia, que la predicación... Eso lo tengo muy arraigado en mi corazón. Por ello, la Coral forma parte del culto y canta esencialmente en el culto». Al mismo tiempo, también tuvo claro que «cantar fuera también es muy apropiado como testimonio. Nuestra Coral ha cantado en muchos lugares, siempre que nos dejaran decir quiénes somos desde el punto de vista cristiano y evangélico. Y el mensaje que dejamos es este: Esto es lo que nosotros cantamos en nuestros cultos porque lo creemos y porque es nuestra manera de alabar a Dios». Y apuntaba con mayor énfasis: «Siempre he dicho lo mismo a los miembros de la Coral: Lo importante es la participación en el culto, si vamos a cantar fuera, ¡estupendo!, si les gusta y podemos decir con nuestras voces quienes somos y qué creemos, ¡adelante! Pero la alabanza a Dios es con la congregación, con nuestra iglesia, en la participación de la adoración. Esto es lo que hace vivir a la Coral, lo que nos mueve. Existir solamente para cantar fuera, no me interesaría, no es nuestra tarea».

        En su afán de mejorar musicalmente el canto, la Coral ingresó en el Secretariat d’Orfeons de Catalunya, actualmente Federació Catalana d’Entitats Corals, asimismo estableciendo clases de canto y ejercicios vocales en los ensayos. En la década de los sesenta se introdujo el concierto de Navidad, habitualmente bajo el patrocinio de la Fundació Bíblica, aunque también se celebraba uno en primavera. Al mismo tiempo, en 1967 se creó la Coral l’Estel, una formación de voces blancas que se convirtió en cantera de talentos musicales, y que tendrían aclamadas intervenciones en los intermedios de los conciertos, además de las regulares en los cultos. Pero en 1970 se introdujo uno de los eventos más destacables de la Coral, de gran resonancia entre las iglesias catalanas y que hasta hoy permanece. Se instauró el concierto de Cap d’Any, el 1 de enero, nunca interrumpido y ofrecido en el propio templo, interpretando espirituales negros, villancicos navideños y obras de música clásica.

        Respecto al ministerio fuera del propio templo, las páginas de El Eco proporcionaron muchos ejemplos de su prolífica tarea. La Coral Al·leluia participó en numerosas manifestaciones culturales, como en 1968 en un acto en recuerdo a Martin Luther King en la Biblioteca de Catalunya. O en 1977, en un concierto con motivo del Centenario de la Ciudad de Sabadell. O, en su etapa de mayor esplendor musical, celebrando en 1983 su cuarenta aniversario juntamente con el Orfeó de Sabadell, que asimismo celebraba sus setenta y cinco años de vida. También cantó con la Coral Sant Jordi, dirigida por el maestro Oriol Martorell Codina (1927-1996), quien también fue profesor de Puig; o con el Orfeó Lleidetà en unas jornadas musicales de fraternidad. Y sus conciertos se multiplicaron por toda Catalunya, València y la parte oriental del estado, actuando con formaciones instrumentales de nivel como la Orquesta Sinfónica del Vallés. Pero las relaciones musicales de la Coral con otras agrupaciones seculares nunca silenciaron su prioridad: cantar cada domingo en la alabanza a Dios junto a sus hermanos de la congregación. En este cometido continuaron en la dirección, sucesivamente, familiares y descendientes: Isabel Maria Planes Puig (1956–), Núria Puig Mayor (1959-) y Lois García Puig (1983-).

        Con motivo del cincuentenario de la Primera Església Evangèlica Baptista de Sabadell se editó un cedé con una serie de cantos recopilados a lo largo de los años por la Coral Al·leluia y la Coral l’Estel. Este primer vídeo recoge los correspondientes a la Coral Al·leluia.


Y en el mismo cedé también se recopilaron siete canciones de la Coral l’Estel.



3-   Coro de la 1ª IEB de Alacant

En el sureste de la península, el coro de la Primera Iglesia Evangélica Bautista de Alacant se remonta a los años 20 del siglo XX. La primera noticia documentada que tenemos es del 5 de febrero de 1922 cuando en la inauguración de la Iglesia Bautista de Elx «de la Iglesia Bautista de Alicante acudieron 40 hermanos, entre ellos los jóvenes del Coro». Su ministerio aparenta ser regular, puesto que en 1925 se celebró un culto especial presidido por Luis Hombre Ponzoa (1893–1930), presentando «a los hermanos que nos visitaban, y a continuación el coro de la Iglesia cantó un escogido himno». La organización dependía de la Unión de Jóvenes, con tres comisiones (Visitación, Cultos y Música), con «la de Música que prepara y dirige los himnos que canta el coro». En 1933 consta como organista y director de coro Samuel Rodrigo Mora (1918–1995), que años más tarde fue pastor en Barcelona, responsable de la Librería Bautista e impulsor del Himnario de las Iglesias Evangélicas de España (HIEE). Posteriormente, en la década de 1940 se perfila una formación con más facultades y posibilidades, despuntando en la década de 1960, con un apogeo de entusiasmo y dedicación.

Distintos directores llevaron las riendas de la formación coral alicantina: Rafael Pacheco Vicedo (1941-), Raquel Francés García (1934-¿?), María Luisa Iturralde Nadal (1944–), Dámaris Hombre Pozo (1949–) o Pau Llorens Galiana (1972–). Sin embargo, una de las épocas más activas y dilatadas en el tiempo fue la comprendida entre 1962 y 1987, bajo la dirección Magda Pedreño (1944-), formándose un coro mixto, de jóvenes y adultos, además de un coro infantil.

Los inicios de esta etapa se consolidaron en 1965, cuando, según El Eco, el Coro inició una gira de evangelización «por tierras europeas, visitando, testificando y cantando para el Señor en Narbona, Chavanez, Lausana, Ginebra, Basilea, Mainheim, Wupertal, Bruselas y Lyon». Fue un ministerio esforzado hacia las congregaciones hispanas de Francia, Suiza, Holanda y Alemania, ya que los miembros del coro sufragaron sus gastos del viaje y manutención, y las iglesias receptoras asumieron el alojamiento y aportaciones para las comidas.

 En el siguiente vídeo se pueden escuchar algunos himnos interpretados por el Coro de la 1ª IEB de Alacant, dirigido por Magda Pedreño, registrados entre 1975 y 1986.



4-   Coral Bona Nova (1ª EEB de Barcelona)

La Coral de la 1ªEEB Bona Nova, sita primeramente en el barrio de Gràcia y más tarde en un barrio alto de la ciudad –la Bonanova–, se constituyó muy tempranamente. Aunque es posible que se formara algunos años antes, de 1923 tenemos los primeros registros: «Luego el coro de la iglesia cantó a voces el himno ‘Cuando el sol de mi vida’». El primer director del que tenemos noticias ciertas fue Samuel López Pérez (1911–1988) –cuñado de Pere Bonet Such (1918–2011), quien asimismo tuvo responsabilidades como organista en el II Congreso Evangélico Español celebrado en Barcelona en 1929. Las crónicas de la época de 1931 apuntaban a que «nuestro coro, bajo la acertada y paciente dirección de D. Samuel López, continúa haciendo los ensayos con clases de solfeo, usando en estas clases una buena pizarra con pentagrama, regalo de la Srta. Carmen Alberti, uno de los valiosos elementos últimamente afiliados a nuestra Unión». Tras el obligado silencio por causa de la Guerra Civil y los primeros años con la recuperación de enseres expoliados, entre otros, himnarios y el armónium, se reanudó la actividad en 1945 con la noticia de que «Nuestro Coro ya está otra vez en marcha, siendo muchos los que han demostrado gran interés asistiendo a los ensayos, para poder tomar parte en reuniones especiales y distintas fiestas de nuestra Iglesia». Un año más tarde, en 1946, la inauguración del templo en el Passatge Nogués 47 tuvo al Coro como protagonista, que «cantó dos hermosos himnos a cuatro voces, y como final del solemne acto, la congregación de pie entonó el himno escrito por el inolvidable pastor don Ambrosio Celma, pocos días antes de su muerte [Siempre feliz, Jesús es mi fiel guía]».

Desde 1923 a 1951 el director del Coro fue Samuel López Pérez, pasando a dirigir el de la Iglesia Bautista de Badalona en 1952. En la Bona Nova, en 1953 tomó la responsabilidad Joan Vinyes hasta 1964, fecha en que el misionero José Mefford se hizo cargo durante un tiempo, compartiendo dirección con el pastor Samuel Rodrigo Mora (1918–1995). Posteriormente, Àlex Cardona Casals (1951) lo asumió temporalmente. En 1975 lo tomó Paul Shelton (1952) hasta 1978, fecha en que Jordi Palacios Casanovas (1953–) y Ambròs Monsó Celma (1952), director y pianista, compartieron responsabilidad hasta 2005, siendo esta una época de gran consolidación ministerial y musical. En octubre de 1981 se organizó la Coral Infantil Bona Nova, que más tarde tomó el nombre de Coral Albada, reuniendo a niños alrededor de la música y la alabanza.

En el siguiente vídeo se puede escuchar una amplia recopilación de la etapa más dilatada, que en parte coincide con los años 80, tratados en este documento, con Jordi Palacios en la dirección y Ambrós Monsó al piano. Los cantos son interpretados en catalán, lengua habitual en los cultos de la 1ªIEB Bona Nova de la época.


5- Coro de la IEB de Badalona

El 1 de junio de 1936 marcó el calendario solemnemente con la inauguración de templo de la Iglesia Bautista de Badalona. La celebración contó con los coros de Barcelona y Terrassa que «nos deleitaron con el canto de los más escogidos himnos de su selecto repertorio, que fueron ejecutados con toda maestría». Sin embargo, poco más de un mes después llegaría el alzamiento nacional del general Francisco Franco Bahamonde (1892-1975), con un tiempo de gran incertidumbre entre las iglesias evangélicas del país y, especialmente, en la iglesia badalonesa, cuyo templo fue vandalizado y expropiado. Ya restituidas las reuniones regulares en un nuevo y provisional hogar, la fiesta de Navidad de 1947 tuvo la participación del coro que «cantó con gran afición varios himnos a cuatro voces. Mientras entonaba el himno final ‘Siempre feliz’, hízose poner de pie a todos los niños de las diversas Escuelas Dominicales…». Más tarde, la ordenación del nuevo pastor de Badalona el 8 de diciembre de 1953 contó con los «coros unidos de Badalona y Bona Nova, dirigidos por Samuel López, que entonaron el himno ‘Cerca, más cerca, oh Dios de Ti’. También fueron cantados dos solos magistralmente, por don J. Tovar, de la iglesia de Badalona, el ‘Ven a nuestras almas, Espíritu Santo’ y el de consagración: ‘Señor, heme en tus manos’. Le acompañó al armónium, muy acertadamente, el Sr. López».

En junio de 1956, el culto especial de dedicación del nuevo templo en la calle Sagunt contó con «la colaboración musical del coro de la Primera Iglesia de Sabadell, el quinteto de cuerda de Juventud para Cristo, la pianista Sta. Luisita Cantos, el tenor don Julián García y el coro de la iglesia». Fue dirigido por Samuel López Pérez (1911–1988), quien desde años antes de la inauguración del nuevo templo compatibilizaba la dirección del Coro de la Iglesia Bautista de Barcelona con el de la ciudad badalonesa. Tras la dedicación, López Pérez se trasladó de iglesia, tomando la dirección del coro hasta su partida y definitiva residencia en Sudamérica en 1964.

En ese mismo año se puso en marcha el programa radiofónico bautista ‘Maravillosa gracia’, que se emitía todos los lunes por Trans-World Radio de Montecarlo. El Coro de la Iglesia Bautista de Badalona fue el intérprete del himno lema del programa: ‘Maravillosa gracia’, emitido en bovina abierta como entradilla y cierre de cada edición. El siguiente vídeo corresponde a la grabación de 1964 del Coro, efectuada por José Mefford y dirigida por Manuel García Valls (1940-2020), quien quedó como director tras el traslado de Samuel López Pérez a México.

Unos años más tarde, ante el declive del coro de la iglesia, apareció un conjunto coral denominado ‘Hosanna’ de unas quince voces, que en la inauguración de la capilla bautista en El Prat de Llobregat en 1975 «tuvo repetidas intervenciones a lo largo del acto, que fueron de gran inspiración y muy favorablemente comentadas por los asistentes al finalizar el acto».


6- Coro de la 1ª IEB de Madrid

Con un ilustre pasado que se remonta a 1868, con el misionero William Ireland Knapp (1835-1908) y su esposa Adeline Roberts Knapp (1838-1938) como destacables referencias pastorales y musicales, el Coro de la Primera Iglesia Evangélica Bautista de Madrid se empezó a gestar a mediados de los años 20 en el pequeño templo de Lavapiés. Nació, como era común en las congregaciones bautistas, dentro del grupo de jóvenes, como un ministerio delegado. Guiado en sus inicios por el pastor Julio Nogal Mancebo (1879–1958), quien ejerció de tutor y director, poco a poco tomará más consistencia. El Eco de la Verdad reportaba en 1928 que «Madrid cuenta desde principios de año con un crecido número de jóvenes bien organizados, los que despliegan tal actividad, que hace que se espere de ellos grandes cosas. En los cultos extraordinarios de Semana Santa cantaron himnos a varias voces, los cuales deleitaron nuestros oídos y dieron, además gran solemnidad al culto. ¡Adelante sin temor!». Seguidamente, el reportaje afirmaba que «el coro de jóvenes le cantó un bonito himno de bienvenida» a Ambrosi Celma Chertó (1882–1944), invitado a predicar en el domingo de resurrección.

Después del traslado e inauguración del templo de la calle General Lacy en 1931, y tras la Guerra Civil Española y la pérdida de la mitad de los miembros del coro por el conflicto bélico, de 1946 se recoge la noticia de que «la juventud de Madrid tiene organizado un buen coro que ayuda eficazmente en los cultos». En aquel año, el grupo coral lo componían más de 30 personas. Y un año después se afirma que «el coro de la iglesia cantó preciosos himnos durante la ceremonia», vinculando, de facto, a los jóvenes y su organización con la función de coro de iglesia. En 1948 «el coro de la iglesia amenizó la ceremonia con el canto de dos himnos a voces: ‘De la noche del sepulcro’ y ‘Ábrenos, Señor eterno’». Y en 1951, en la capilla situada en el barrio de Useras, «el Coro de Gral. Lacy interpretó el himno ‘Tiernas canciones’ […] y volvió a actuar acertadamente el Coro en el himno ‘Hijos de los españoles’». 

Una de las formaciones corales españolas que más recorrido tuvo con el mismo director fue el Coro de la Primera Iglesia Evangélica Bautista de Madrid. Miguel Fernández Clemente (1931–) tomó la responsabilidad en 1951 con 19 años y la concluyó en 1995 tras 44 temporadas de alabanzas cantadas en la propia congregación y en otros escenarios. Miguel Fernández fue guiado a principios de los años 50 por Francisco Dorado Hernández (1911-1983) y el anterior director, Adolfo Lahoz García (1927-2000), además de cursar estudios de solfeo y piano en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid.

Durante los 44 años de dirección, la formación mantuvo una media de coristas de entre 30 y 35 personas, cantando en total 268 himnos, de los cuales han quedado grabados 168. El primero que interpretaron fue ‘En todo tiempo alabaré’, convirtiéndolo en el himno lema de la formación. Cada año lo cantaban. Y, como anécdota emotiva para Fernández y los coristas, ‘En todo tiempo alabaré’ también fue el último himno que interpretaron al concluir su etapa de director en 1995.

El Coro de la 1ª Iglesia Bautista de Madrid también tuvo destacadas participaciones fuera del templo. Cantó tanto en iglesias de la capital como fuera de ella, y en puntos de misión en el norte del país. Es de destacar el recital de Navidad que en tan señaladas fechas ofrecía cada año en la estación de Atocha, en un balcón superior que permitía una buena recepción musical por parte de los viajeros: un evento de testimonio muy bendecido a pocos metros del templo. Y también es remarcable la puntual interpretación del ‘Aleluya’ de Haendel, muy solicitado por los contrayentes en las bodas. Con todo, Miguel Fernández Clemente –hijo del anterior pastor de la congregación, Justo Francisco Fernández Moya (1896-1951)–, no solamente asumió la dirección coral con gran disposición y bien hacer, sino que, además, tuvo una intensa labor diaconal en diversos ministerios eclesiales, como, por ejemplo, la presidencia de la comisión pro-templo. Posteriormente, la dirección pasó a otras manos con otros objetivos y perspectivas. Juan Marcos Sánchez Rodrigo (1973-) tomó el relevo de Miguel Fernández, y, entre otros, asumieron el cargo Lidia Lois Pérez (1971-), el pianista Julio Castillo (1946-) y Jeong-goo Lee (1977-).

El siguiente vídeo recoge una pequeña recopilación de cuatro cantos, grabados en el templo de la Primera Iglesia Evangélica Bautista de Madrid, donde se puede ver una formación habitual de la época en los cultos dominicales, emplazada en el balcón del coro.


7- Coro de Jóvenes de la 1ª IEB de Madrid

Aparte del Coro de adultos, en el último tercio del siglo XX, la Primera Iglesia Evangélica Bautista de Madrid también tuvo una formación coral de carácter juvenil. Pero repasando la historia, en decenios atrás aparecen detalles organizativos de coros formados totalmente por jóvenes. Cuando el secretario de la obra bautista, Ambrosi Celma Chertó (1882–1944), visitó la congregación madrileña en 1928, «el coro de jóvenes le cantó un bonito himno de bienvenida, manifestándole así nuestra gratitud y entusiasmo». En realidad, la alusión al ‘coro de jóvenes’ es concomitante con ‘coro de la Iglesia’. En la primera mitad del siglo XX se daba la circunstancia de que la música coral era un ministerio de la Unión de Jóvenes, quienes tenían cierta autonomía para organizar los ensayos y el repertorio, una labor que incluía a la mayoría de la juventud. Dos años más tarde, en 1930, una nota periodística publicada en El Eco afirmaba que el pastor Julio Nogal Mancebo (1882-1958) enseñaba «con gran celo y pericia, y con mucha paciencia […] a cantar las bellas notas de las melodías religiosas que cautivan a muchos jóvenes, amantes del bello arte musical».

Sin embargo, la Guerra Civil Española (1936-1939) impactó de lleno en la membresía bautista y en su grupo de jóvenes. Según reportaba el rotativo España Evangélica, en el templo de la calle General Lacy, cerca del Cerro Rojo y a poca distancia del frente Usera, «no extrañará si les decimos que algunas veces no hemos podido celebrar nuestros cultos públicos, pues las balas llegaban hasta la misma calle, y en estas circunstancias habría sido una temeridad el hacer venir a los hermanos hasta aquí». En medio de la tragedia, la congregación reportaba: «Nuestra Iglesia ha perdido algunos de sus jóvenes en los frentes de lucha. Rendimos un tributo a su memoria estampando aquí sus nombres: Daniel Bueno, Antonio Jover, Abdón Alonso, Paulino Soria, Manuel Sanz, Julio Arroyo y Agustín Morilla. Este último falleció a consecuencia de heridas recibidas por la explosión de un obús en la calle Carretas, y cuando estaba auxiliando a otra persona herida por el mismo motivo. Otros jóvenes han sido heridos, pero curados ya». Se estima que, al final de la guerra civil, cerca de la mitad de los jóvenes había desaparecido por diversas causas relacionadas con el conflicto bélico.

Acabada la guerra y tras la postguerra, en la década de los 50 el coro siguió teniendo una membresía juvenil, siendo, de facto, un ministerio de la Unión de Jóvenes que se institucionalizaría. En 1951, y con 19 años, Miguel Fernández Clemente (1931–) asumió la dirección durante 44 años. Sin embargo, el tiempo fue pasando por aquellos jóvenes, convirtiéndose poco a poco en adultos. En esta metamorfosis de la vida y los tiempos, las nuevas generaciones del último tercio de siglo también buscaron su vinculación e identidad musical y espiritual con nuevos lenguajes de expresión.

Nacido hacia finales de los setenta y conocido popularmente como Coro de Jóvenes, sus inicios se remontan a una época en que se estaba construyendo el nuevo templo de la calle General Lacy, por lo que la congregación se reunía provisionalmente en la capilla de la Iglesia de Jesús, en la calle Calatrava de la zona centro de Madrid. En este exilio físico obligado por las obras, algunos jóvenes iniciaron el germen de lo que más tarde sería el Coro de Jóvenes. Con la guitarra como instrumento base de acompañamiento, empezaron a entonar nuevos cantos de manera espontánea, con una dirección compartida entre algunos jóvenes, liderada inicialmente por Chicho, apodo de Martín Juan David Plasencia Jiménez (1959-) y por Juan David Jiménez Cela (1963-), Pablo Gil Lloreda (1958-) y Pedro Gil Lloreda (1963-).

Varios elementos ayudaron a la consolidación de aquel incipiente grupo. Primeramente, la asistencia de algunos jóvenes de más edad a un campamento de verano en la isla de Ons, organizado por la Iglesia de Marín y dirigido por Gerardo Vangioni y familia en 1977, fue un gran estímulo al volver con un espíritu renovado y deseos de nuevos objetivos, especialmente con el propósito de renovar la música en la iglesia. Por otro lado, la inauguración del nuevo templo en 1979 participó en la consecución de nuevos propósitos y objetivos. También la asistencia de un buen grupo de jóvenes a Mission 80 en Lausana, Suiza, fue otro de los alicientes, tanto de carácter espiritual como musical.

Con estas referencias y estímulos, y ya ubicados en el nuevo templo, el grupo de jóvenes nombró a Juan David Jiménez Cela (1963-) como responsable del Coro. Su entrega y aptitudes se vieron reforzadas en distintas fases por la asistencia de colaboradores como Pedro Gil Lloreda (1963-), Lidia Lois Pérez (1971-) o Juan Marcos Sánchez Rodrigo (1973-), y la estrecha colaboración de su esposa, María Esther Garralón García-Quismondo (1962-) que, con sus dones y capacidades musicales y vocales, fue muy importante y valiosa. El Coro se mantuvo efectivo durante toda la década, participando en los cultos dominicales y en actividades fuera del templo, como en Días Jóvenes –unos populares encuentros de la juventud evangélica de Madrid–, en actuaciones en otras iglesias o, incluso, en parroquias católicas.

Los 80 fue la década en que el ministerio del Coro creció y se afianzó. Su impacto en la congregación y en la juventud de la época fue muy fructífero, no sólo por las canciones que cantaban, sino porque fue un medio de unión y crecimiento entre los jóvenes, un catalizador de dones y un generador de dinámicas espirituales positivas. Hacia finales del decenio, las responsabilidades familiares de Juan David y María Esther con el nacimiento de sus hijas frenaron un poco el impulso inicial, aunque Pedro Gil, Juan Marcos Sánchez y Lidia Lois retomaron la dirección durante un tiempo. Con todo, la irrupción de los grupos de alabanza en los años 90 influyó en las dinámicas de los ministerios musicales, participando en la paulatina disolución del Coro de Jóvenes, aproximadamente hacia 1993.

La 38ª Convención Bautista, celebrada en El Escorial en 1990, fue un punto culminante en la trayectoria de este grupo musical, con una actuación especial de la que se han podido rescatar algunas imágenes grabadas en vídeo y audio.

 


8- Coro de de la IEB de Cartagena

Constituida como iglesia el 27 de enero de 1957, el Coro de la congregación bautista de Cartagena no se empezaría a vislumbrar hasta 1963, cuando se inauguró el templo en la calle Rosario, participando como invitado el Coro de la 1ª IEB de Alacant, con algunos cantantes añadidos de la propia congregación. Pero no sería hasta 1971 que se perfila una formación coral propia con el nombre ‘Voces de Júbilo’, bajo la dirección de Javier Marín (1949-). Fue una etapa con actuaciones puntuales fuera del templo, como en la Casa de Cultura de Cartagena, y con atuendos diseñados expresamente. Posteriormente y después de unos años sin actividad, en la década de los 80 el pastor James Austin (Santiago) Williams (1926–2015) lo reorganizó, participando activamente en los cultos eclesiales y también fuera de ellos. Tras esta etapa, el ministerio coral decae y se convierte en esporádico. La siguiente grabación de 1984 es parte de un concierto celebrado en el templo de la 1ªIEB de Cartagena, dirigido por James Austin [Santiago] Williams (1926–2015), con la voz solista de Antonio Navarro (1950-1994) y la instrumentación de JM Laporta (1959-).


9- Coro de de la IEB de València

El Coro de la 1ª Iglesia Evangélica Bautista en la calle Quart de València nació con el ministerio de Karl A. Haglund (1854-1895), de su esposa Feliciana Armengol (1868–1950) y, seguidamente, de sus dos hijas, Catalina (1891-1982) y Carolina (1895–1968). Y es que cuando por primera vez llegó a Barcelona como misionero, Carlos Haglund ya traía consigo un buen bagaje musical. En su congregación de Hudiksvall, al este de Suecia, muy tempranamente destacó tocando el armonio y organizando una formación coral.

Del Coro de València hay evidencias muy tempranas, pero no será hasta 1916 cuando, junto a sus hijas, Feliciana funda la Sociedad Coral Evangélica de la cual ella será la presidenta y su hija Catalina, apodada Karin, la directora artística. La finalidad de la Sociedad Coral Evangélica era realizar giras de apoyo evangelístico por diversas poblaciones de la provincia (Carlet, Alginet, Paterna, Alcàsser, Burjasot…) en las que tanto podían cantar himnos espirituales como sendas composiciones seculares de carácter más folklórico y universal. Los veinticuatro integrantes de la Sociedad Coral aportaban una cuota semanal para cubrir los gastos que realizaban con los viajes misioneros en la comarca. Y al grupo se sumaban seis voluntarios que ayudaban y acompañaban en tareas logísticas. Por lo tanto, era un equipo misionero bien organizado que contaba con una Junta Directiva formada por Feliciana Armengol Simó como presidenta; Catalina Haglund Armengol como directora artística; Sara Vidal –hija de Luis Vidal, uno de los primeros convertidos en València– como vicedirectora artística; Juan Lloréns, secretario; Samuel Vidal –hijo de Luis Vidal–, contador; Regina Valero, vicecontadora; Francisca Merlo, vicesecretaria; Ramón López, vicepresidente; y Francisco Ruíz, cajero.

El ministerio del coro fue tan fecundo y sostenido en el tiempo, que, años más tarde, en la Conferencia bautista de 1928, los vecinos que estaban escuchando desde la calle aplaudieron con entusiasmo la interpretación del himno regional valenciano. Las enhorabuenas llegaron de todas partes. «Felicitamos a la Sociedad de Jóvenes y en especial a doña Catalina Haglund por la acertada contribución y dirección en los distintos y variados trabajos del programa y al coro de la iglesia por sus bonitos y armoniosos cantos», anunciaba El Mensajero Bautista en 1923. O, también, en el mismo rotativo: «El Coro, bajo la dirección de la distinguida profesora Srta. Karin Haglund, amenizó las reuniones con algunos cánticos de su escogido repertorio, dando mayor realce y éxito a las conferencias». En 1924, Florentino Tornadijo reincidía al concluir otro reportaje: «Pero olvidaba uno de los detalles más importantes: ¡El coro! así, con admiración: ¡El coro! Los jóvenes que lo forman con su dignísima profesora Dª Karin Haglund, nos transportaron con sus melodías por unos momentos a otras regiones, donde el espíritu volaba en alas del pensamiento al escuchar la armonía del coro. 'Gloria a Dios en las alturas' y 'La ciudad de David' fueron los himnos que cantados a cuatro voces refrigeraron nuestro espíritu e hicieron saltar lágrimas de gozo de nuestros ojos».

Posteriormente, tras la división de la congregación valenciana en 1925, siete años más tarde Julio Nogal Cuadrado (1917–1940), hijo mayor del pastor Julio Nogal Mancebo (1879–1958), era el director del Coro que «cantó un himno y una doxología que fue el digno remate de aquellas hermosísimas reuniones». Sucesivamente, Esther Villalba lo dirigirá, y Elías Esteve Sempere (1921-1947) ostentaría la responsabilidad por bastantes años. Tras su fallecimiento en 1947 lo tomaría su viuda, Ester Bustos Ballester. También el misionero José Mefford colaboró activamente en diferentes épocas, organizando el Coro Unido de las iglesias de la ciudad para la inauguración del templo de la calle Quart en 1957, interpretando el Aleluya de Haendel. En 1964, en la ordenación del pastor Diego Fernández del Río (19322005), «el Coro de la Iglesia interpretó varios himnos, siendo motivo de un elogio especial el estreno del ‘Alleluia’ de ‘El Mesías’, de Haendel, magistralmente dirigido por la profesora Concepción Barberá», quien durante unos años asumió esta responsabilidad.

En 1966, la iglesia celebró «una semana dedicada a la música durante los días 23 al 29 de noviembre», con la participación invitada del «distinguido pianista, profesor Américo Caramuta». El Coro de la Iglesia, dirigido por Concepción (Concha) Barberá hizo la introducción del acto del sábado 29 de noviembre, interpretando «dos bellas composiciones, una de ellas, el Ave Verum de Mozart, especialmente montada para esta ocasión». Seguidamente Américo Caramuta (1926-2003) interpretó al piano «obras de los compositores Byrd, Rameau, Scarlatti, Haydn, Chopin, Debussy, Gargiulo y Katchaturian».

Tras Haglund, Nogal, Esteve, Bustos, Mefford y Barberá, el organista Antonio Pérez Muñoz (¿-2019) dirigió por un tiempo el coro, aportando Espirituales Negros al repertorio, como ‘Río profundo’ o ‘Yo soy un pobre peregrino’. Pero entre todos los que contribuyeron al ministerio musical, es de resaltar la fiel y constante entrega de la organista decana de la congregación: Pérsida Simón Corbera (1933-).

En una reflexión a colación de los 125 años de la congregación valenciana, la corista Rosa García Pérez (1943-2019) rememoraba algunos entrañables detalles del coro valenciano. Raquel Aguilarte García (1974-), hija de Rosa y actual directora del coro, redactó cuidadosamente su sentir: «aún resuenan en nuestros oídos las notas de aquellos entrañables e inolvidabes himnos: ‘Tormenta en la noche‘ (Felix Mendelssohn), ‘Salmo 100‘, ‘Canten a Cristo Rey‘ (Camille Saint-Saens), ´La mañana‘, ‘Cántico nocturno‘ (Edward Grieg), ‘Al Calvario subió‘ (Anton Dvorak) y ‘Alabad a Dios‘ y ‘Alzad, oh puertas‘ (cuidadosamente G. Verdi), himnos de exaltación a Dios, a su misericordia y en gratitud por el perdón denuestros pecados. Himnos que reflejaban la pasión de nuestro Dios perdonador por salvar al pecador. Himnos que hablaban de la maravillosa Gracia que Jesús vino a dar».

Hacia los años ochenta surgió una nueva generación de músicos, donde Javier Pérez López (1970-) tomó el relevo de la dirección coral y Sergio Martín Zamora (1973-) inició las formaciones de alabanza. Posteriormente, Raquel Aguilarte García (1974-) asumió la responsabilidad coral con la colaboración esporádica de Laura Monge de Silva (1979-).

El siguiente vídeo pertenece al concierto de Navidad de 1992 del Coro de la 1ªIEB de València, dirigido por Javier Pérez López y con Sergio Martín Zamora al piano. Y, aunque no pertenece a la década de los ochenta que estamos considerando, el registro fonográfico en la frontera de la década es de gran valor para observar los procesos musicales, artísticos y espirituales de la época.

 


10- Coral Horeb de Terrassa

La peculiaridad de la Coral Horeb de Terrassa radicó en los lazos familiares. Integrada básicamente por miembros de las familias Pujol y Vila, esta formación fue un caso excepcional dentro de las iglesias evangélicas y bautistas, y del Secretariado de Orfeones de Catalunya en el que se hallaba inscrita. La iniciativa partió de Daniel Pujol Vila (1922-1996), músico de consistente formación académica adquirida en la Escola Municipal de Música de Terrassa, pero muy experimentado por la práctica, que desde joven y desde su tienda de artículos del hogar en Terrassa, denominada popularmente ‘Cal Evangelista’, invitaba a quien quisiera a cantar, promocionando la música como un bien social y espiritual. Empezó con su propia familia, enseñando solfeo a sus hijos desde la más temprana edad. Y fue más allá. A las ocho de la noche bajaba las persianas del comercio que regentaba, apartaba algunas ollas y utensilios de cocina, sacaba unas sillas plegables y de esta manera empezaba el ensayo de una de las formaciones corales más peculiares del panorama bautista español. El órgano electrónico, del que Pujol era un gran entusiasta e incluso fue representante de una marca, aparecía debajo de alguna tela para su principal función: repasar las melodías de cada cuerda y tensar las voces para la alabanza a Dios. Así nació la Coral Familiar Horeb, que era el nombre más conocido por todos.

El grupo coral estaba integrado por unas quince personas de media, reuniendo a parientes propios: los Pujol y los Vila, y los de la esposa de Daniel Pujol, Ester Vers Monfort (1923-1999), alcanzando a la rama de los Muniesa. De esta manera, en la Coral se podía ver cantando a Lídia Vila Campderrós (1914–2014), esposa del pastor Samuel Vila Ventura (1902-1992), a uno de sus hijos, Eliseu Vila Vila (1944–), a Magda Pujol Vers (1960-), hija de Daniel Pujol Vila (1949-), y posteriormente soprano del Cor de Cambra del Palau de la Música Catalana, como a Lídia Muniesa Vers (1960-), hija del pastor David Muniesa Audivert (1930-2018), y futura ‘Músic de l’any’ en 2023 en Terrassa y Memorial Àlex Seglers en 2025.

La Coral Horeb permaneció desde 1977 hasta las postrimerías de los ochenta, con Daniel Pujol como alma del proyecto. La siguiente grabación recoge una selección de cantos navideños de la Coral, grabadas en 1981, aunque el repertorio habitual recogía polifonía clásica religiosa, himnología evangélica, espirituales negros y canciones populares catalanas.


11- Coral Evangèlica Unida de Terrassa

Daniel Pujol Vila no sólo dirigió la Coral Familiar Horeb. Sus aptitudes musicales y directivas le llevaron a dirigir en 1946 la Creación de Hydn con el Coro de la Església Ebenezer de la UBJ de Terrassa. En 1948 dirigió el Aleluya de Haendel en la V Convención Bautista Española y en otras iglesias de la zona, mientras que las vueltas de la vida eclesial le llevaron de nuevo a su ciudad natal, Rubí, donde dirigió el coro de la congregación metodista (IEE). Más tarde, nuevos cambios le condujeron sucesivamente a otras comunidades bautistas egarenses: Bethel, Betania, Nativitat…, donde siguió dirigiendo diversos coros, para ser requerido nuevamente en la Iglesia Ebenezer en 1976, según apuntaba El Eco Bautista: «Hace unos cinco años esta iglesia quedó sin coro por haber entrado en gestación su directora, doña Lola Anglada de Abrodos, y haberse radicado después en el grupo que fue punto de misión de nuestra iglesia. (…) Los componentes del coro seguían en la iglesia y con deseos de cantar y alabar al Señor. Nos causaba tristeza ver el lugar del coro siempre vacío, frente al auditorio y a espaldas al púlpito. Por fin alguien tuvo la idea de invitar a don Daniel Pujol Vila, para organizarlo y fuera el director del mismo, y a pesar de que no es miembro de nuestra iglesia, el Señor le ha dado gran vocación por la música y con entusiasmo y buen deseo aceptó la invitación, y en la citada mañana del día 14 el nuevo coro cantó dos himnos que elevaron nuestras almas».

  Entre otras actividades destacadas, como la dirección del Cor de la Llar del Jubilat de Terrassa en la década de los setenta con el que ganó un segundo premio en un concurso nacional, Pujol organizó en la Església Baptista Bethel una banda, formada con flauta, dos clarinetes, un trombón de varas, un violín, dos trompetas y un piano. Pero otra de las facetas de Pujol, que fue un elemento de cohesión entre las iglesias egarenses, fue la organización de un coro unido. La idea nació en una excursión de iglesias bautistas y fue impulsada por él, animando a participar en unos conciertos especiales que se celebraban tanto en la Església Ebenezer y en otros templos de Terrassa, como en invitaciones de iglesias fuera de la ciudad. Habitualmente, las actuaciones se celebraban en fechas navideñas, y su permanencia fue desde principios de los años 80 hasta mediados de los 90, sucediéndole en la dirección su hija, Magda Pujol Vers (1960-).

De 1983 rescatamos este encuentro musical de Navidad en la Iglesia Bethel de Terrassa, con diversas participaciones. En los minutos 34:59 y 36:40 se puede escuchar la Coral Unida con dos villancicos: ‘Allá en un pesebre’ y ‘On aneu, pastorets’.


Para tener una visión mucho más completa del ministerio que fundó e impulsó Daniel Pujol Vila, de 1994 podemos escuchar un excelente concierto de la Coral Evangèlica Unida de Terrassa, en aquel tiempo bajo la dirección de Magda Pujol Vers (1960-), Erwin Seeruton (1958-) y Ramón Benito (1949-).



12- Coro de la IEB de Xàtiva

Los orígenes musicales de la Iglesia Bautista de Xàtiva se encuentran en los años 20, al iniciarse la obra misionera en 1923. Entre los nombres destacados de la época, cabe mencionar al pastor y evangelista Antonio Esteve Palazón (1883-1960) y a su familia, con su esposa, Paquita Sempere Pérez, y sus ocho hijos: Isaías, Lidia, Elena, Noemí, Enoc, Josué, Elías y Salatiel. Pastor de la congregación entre 1923 y 1929, y músico autodidacta que cantaba y tocaba la guitarra, Antonio Esteve transmitió a sus hijos el arte musical, quienes también participaban con sus voces e instrumentos en los cultos junto a la madre, profesora de piano. A pesar del poco tiempo que estuvo de pastor en la capital de La Costera, la herencia musical y espiritual de sus hijos en Xàtiva y en las iglesias valencianas fue muy fecunda y estimada.

Los primeros indicios corales los podemos atisbar hacia los años 40. En 1946, los jóvenes de la iglesia visitaron a Adriana Grau, una veterana hermana de la congregación que partiría con el Señor al día siguiente. Los jóvenes entonaron el himno ‘Siempre feliz’, «que la confortó y refrigeró mucho, haciéndole verter lágrimas de gozo. Sus últimas palabras fueron: ‘Para mí el vivir es Cristo y el morir ganancia’». Esta referencia al canto podría ser una primitiva formación coral, puesto que, dos años más tarde, en la ceremonia nupcial entre los contrayentes José Barbarà y María Esteve, oficiada por el pastor invitado Vicente Francés García (1885-1983), se vislumbra un pequeño coro de unas quince personas, mayormente voces femeninas.

Ya en 1951, en una visita a Alcàntera de Xúquer «el coro de Játiva interpretó varios himnos acertadamente». Y en otra fecha del mismo año, con motivo de un culto de bautismos en dicha población, «el coro de Játiva recreó nuestros espíritus con el canto de varios himnos a cuatro voces». Poco después, la Fiesta de la Madre contó con la participación del «coro y rondalla, siendo muy felicitados por su acertada interpretación». Otra de las referencias al canto la encontramos tras la llegada de José Mefford y familia a España en 1953, contribuyendo a la dirección coral de manera itinerante e intermitente. Al año siguiente, el culto de ordenación del nuevo pastor de Xàtiva, José Cardona Gregori (1918-2007), contó con la intervención del Coro de la Iglesia que, además de participar con sendos himnos, «obsequió a los misioneros norteamericanos, interpretándoles un corito en inglés que fue para ellos una agradable sorpresa». Los misioneros aludidos eran los Mefford, puesto que José fue miembro del concilio de ordenación del pastor Cardona. Y en 1955, una visita de la VI Flota norteamericana a València congregó a «un numeroso grupo de jóvenes de la UBJ de Játiva […] teniendo la ocasión de cantar sobre la cubierta del mismo algunos himnos a coro con visibles muestras de satisfacción por parte de la tripulación y especialmente del pastor de la citada unidad».

De la década de los 50 tenemos referencias de Antonio Carrasco, organista, y de Antonio Duet, cantante, guitarrista y laudista, quienes se alternaron la dirección del Coro, aunque con ciertas dificultades. Sin embargo, cuando a mediados de los años 60 la familia Carrasco se cambió de iglesia, Duet dispondrá de una larga trayectoria como director, esforzándose por llevar el Coro a afrontar nuevos retos, pese a una formación musical básica que era compensada por una apasionada alma de melómano. Su dilatado recorrido musical y empeño le llevó a dirigir el Coro de los Mayores o de la Tercera Edad hasta prácticamente su muerte. Con todo, la figura de Antonio Duet siempre quedará asociada al Coro y, sobre todo, a su voz de tenor, lírica y melosa.

Seguidamente, el director del Coro de Xàtiva fue Daniel Grau Albir (1953–), pianista, organista y notable cantante. Grau tomó el relevo a finales de los 70, con una renovación del repertorio, incluyendo, entre otras, composiciones de John Willard Peterson (19212006) o William (Bill) J. Gaither (1936-). Su trayectoria musical fue más allá de la propia congregación, creando el Cor Unit del Pais Valencià, del cual tenemos dos referencias documentales: una de 1977 y otra de 1978. Posteriormente y en 1981, la familia Grau-García se trasladó a Estados Unidos por un periodo de nueve años para ministrar en congregaciones hispanas de Texas y Florida. A su vuelta participó activamente en la Semana de Música y Adoración y en el Cor Unit Valencià con motivo de los actos musicales de València’92.

Tras la partida de Daniel Grau a Estados Unidos, Rubén Carrasco, organista e hijo del antiguo director, al retornar a la Iglesia Bautista dirigirá el Coro desde 1985 hasta 1988. Introdujo un repertorio clásico, con algunos cantos del cuarteto Los Heraldos de Rey y con un talante dispuesto y positivo. En 1988, Pau Grau Ballester (1967-) tomará el relevo, incorporando al repertorio nuevas obras, con composiciones del Renacimiento español y cantos contemporáneos. Su sensibilidad y ministerio pastoral y musical en la siguiente década, ofrecerá nuevas perspectivas a su congregación, tanto artísticas como espirituales. Su dirección irá de 1988 a 2003. Tras un paréntesis de tres años, Esteban Ramón Moreno (1978) tomará la responsabilidad en el año 2006, con un repertorio más cercano al góspel, creando sinergias con los coros de Dénia y Alcoi, y la alianza de ambos con Xàtiva, que daría lugar al Blau Góspel.

El siguiente vídeo corresponde a la etapa de Pau Grau Ballester, con el audio de un concierto celebrado en el templo bautista xativí en fechas navideñas de 1988.

 

13- Coro de la IEB ‘La Trinitat’ (Dénia)

El Coro de la Iglesia Evangélica Bautista de Dénia se remonta a los años treinta, cuando el organista José Cardona Gregori (19182007), como vicepresidente del Grupo de Jóvenes, organiza algunas voces para cantar en ocasiones especiales. La formación no es muy grande, unas doce personas, pero el entusiasmo les permite entonar algunos himnos sencillos. Ya en 1955 y en la boda de unos hermanos de la iglesia, «el Coro cantó varios himnos, resaltando el ‘Dios bendiga las almas unidas’». En 1963 y tras un paréntesis, Vicente Pastor Mut (1945–) reorganiza el Coro con la participación de unos veinte coristas; y Jorge Juan Pastor Mut (1995–) lo dirige posteriormente en una breve etapa, coincidiendo con la dirección del Coro del Centro de Estudios Teológicos de Levante (CET), «interpretando arreglos musicales de himnos tradicionales que fueron muy bien logrados». Sin embargo, el ministerio de Coro no es estable, por lo que a veces solamente se organizaba en la época navideña. A menudo, un culto unido especial de Navidad reunía en el templo de la calle Patricio Ferrandiz a diversas congregaciones y comunidades lingüísticas de Dénia y alrededores, organizando también un coro internacional con voces de miembros de iglesias holandesas, alemanas y británicas, residentes en la zona en el disfrute de su edad de oro. Junto a la base coral de la propia congregación bautista dianense, todos juntos preparaban un pequeño repertorio de cinco o seis villancicos para interpretarlos en el culto unido de Navidad. La mezcla de nacionalidades, edades y disposiciones lingüísticas para cantar en castellano un pequeño repertorio, hacía del Coro Internacional de Navidad una experiencia especial y única. Este es el caso que el siguiente vídeo de 1991 describe y ejemplifica, coro dirigido por JM Laporta, con el acompañamiento de José Mefford al piano.





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