© 2026 Josep Marc Laporta
1-El Promotor de Música
2-La encuesta sobre la música en las
iglesias
3-Nuevas ediciones de la Semana de Música
1- El Promotor de Música
La
figura del Promotor de Música de la UEBE la instauró Errol Simmons (1939-2014) en su propia persona a mediados de los
años 70. Su función era ayudar a potenciar o mejorar la música en las iglesias
y promover un mejor espíritu de alabanza. En unos años en los que los himnos
clásicos y su interpretación acorde a épocas pasadas no concordaban con los
nuevos tiempos, la tarea del Promotor de Música tenía un doble objetivo: renovación
y actualización. En otros términos, inspirar a un renovado espíritu de
alabanza, también actualizando y mejorando los componentes musicales que
participaban en el culto.
Sin
embargo, hacía ya un tiempo que otra parte significativa del ministerio musical
surgido en las iglesias bautistas había experimentado una importante
transformación. La música pop, que se había abierto camino en los círculos
evangélicos a partir de los años 70, en los 80 se consolidó con el mismo
propósito: ser misión de testimonio fuera de las iglesias. Grupos musicales
bautistas nacidos en los 70, como Proa, Paz, Shalom o Voces para Cristo, tuvieron
un significativo ministerio evangelístico fuera de los templos; mientras que
otros jóvenes talentos con grupos como Sin Comentarios, Judá, Rock Xàtiva,
Nuevo Pacto o Misión aparecerían hacia mediados y finales de los 80. Asimismo,
los coritos o cantos cortos y animados participaban con asiduidad en las
reuniones de jóvenes o en actividades paralelas a los cultos regulares, aunque
poco a poco fueron perdiendo su tradicional identidad para dar paso a canciones
de tendencia más pop, con énfasis músico-adoracional y con incipientes grupos de
alabanza.
A
pesar de los progresos estéticos y conceptuales, un visible contraste delataba una
realidad compleja. Dentro de los templos, los himnos clásicos aún prevalecían,
siguiendo los modelos de antaño, con su solemnidad, rituales y protocolos de interpretación,
mientras que el testimonio con música fuera de ellos gozaba de nuevos
horizontes. Esta disonancia entre música de culto tradicional y música moderna
de testimonio era, en principio, más estética que ética, aunque en realidad
eran vasos comunicantes. Consecuentemente, la espontaneidad de la alabanza comunitaria
se expresaba muy atenazada por el peso de la historia, con ritualizaciones y repeticiones
fuera de contexto, y sin facilitar o proponer una renovación más acorde a la
estética de los tiempos. A todo ello se sumaron iniciativas como la de Adolfo
de Silva Rodríguez (1927-2014), reivindicando
mensualmente en El Eco Bautista el valor imperecedero de los himnos, con la
inclusión de uno de ellos junto a un comentario alusivo. Y aunque una nueva realidad
empezaba a emerger lentamente con los grupos de alabanza, el proceso de
implementación tendría sus dificultades, además de puntuales controversias
eclesiales.
La
labor del Promotor de Música, que había implantado Errol Simmons y que hasta
1987 estaba vacante, era un ministerio cuya finalidad debía ser ayudar a los
ministerios de alabanza de las iglesias. Y pese a que hacia finales de los 80
aún no había irrumpido en toda su plenitud el movimiento de alabanza y
adoración que sacudiría a las iglesias evangélicas de todo el mundo, lo cierto
es que el futuro del ministerio tendría en sus manos una delicada tarea de
renovación ministerial y musical.
Elies
Cortès Casanovas (1954-), recién graduado del Seminario Teológico Bautista Español, fue
propuesto por la UEBE para dicho cargo en 1987. Su ideario se vislumbraba en un
artículo que escribió a mediados de los 80 en El Eco, con el retador título:
‘¿Sobre qué has sido fiel?–La música y el compromiso con Dios’. Buceando en el
documento se puede descifrar una de sus preocupaciones: «Es cierto que entre
nuestras iglesias el nivel musical es bajo, que no hemos entendido todavía que
la única posibilidad para ir ‘afuera’ es hacerlo igual o mejor que ellos, pero
también es cierto que tenemos que estar batallando, como luchadores natos, entre
nosotros aquellos que quizá no tenemos la mitad de los conocimientos y la preparación
que otros tienen en nuestras iglesias, pero que no aportan al Señor, y a estos
quiero hacer un llamado especial. ¡Hermano músico!, ¿qué le vas a decir al
Señor cuando te enfrentes con Él y te recuerde que tu capacidad no es tuya,
sino que te la dio Él para que la administraras? ¿Desenterrarás tu talento y se
lo darás entonces? Nuestro nivel es bajo, sí, pero podría estar mucho mejor si
los que tienen estudios y capacidades los aportan al Señor. Una última palabra
quiero deciros, y pensar que estas palabras no quieren molestar a nadie, que
están dichas con temor y temblor y que lo que buscan es animar y hacer
reaccionar al pueblo de Dios en este aspecto, para que se rindan a Aquel que
los salvó. El Señor no utiliza al que más sabe, no; sino a aquel que quiere
dejarse llevar y usar por Dios».
El
razonamiento de Cortès, como futuro Promotor de Música, iba especialmente
dirigido a aquellos creyentes que disponían de una buena formación musical, pero
que se reservaban su talento y no lo entregaban al Señor. En una entrevista
realizada por la periodista Beni
Moreno Cárdenas (1967–) en El Eco, Elies
Cortès también afirmaba que se debía «proveer a los
músicos de materiales para que ellos practiquen y todo se pueda poner al
servicio de las iglesias». En unas reflexiones de 1988 publicadas
en el rotativo bautista tituladas ‘Alabanza’, Cortès apuntaba que «El cristianismo real, al no poder ser una religión teórica, sino una
experiencia viva, es inconcebible sin la alabanza». Y que por eso «la Palabra de Dios nos invita a alabar a Dios por su
carácter y su obra (Salmo 117)». También que la misma Palabra divina «nos invita a cantar como expresión de nuestra fe
en Él (Salmo 146)». Y,
asimismo, «nos
invita a cantar en comunión con otros, sin barreras (Salmo 148:11-14). Así como
explicita el salmo, las barreras sociales (reyes, príncipes, jueces) o las
generacionales (jóvenes, doncellas, niños, ancianos) se rompen. Alabanza y
comunión son inseparables». Consecuentemente, escribía Elies Cortès, «la Palabra de Dios nos invita a cantar un
cántico nuevo (Apocalipsis 5:9-14)». Y, por último, remarcaba que «nos invita a cantar proféticamente. Así ahora,
unos cuantos de sus hijos aquí cantamos lo que después cantarán, como dice
Apocalipsis, millones y millones allí (Ap. 21:1-7)».
Construidos y compartidos los cimientos básicos de la alabanza y de su ministerio como Promotor de Música en 1987, Elies puso en marcha los mecanismos para retomar la Semana de Música, que había desaparecido de las agendas bautistas en 1982.
2- La encuesta sobre la música en las iglesias
Con la finalidad de determinar cuál era la situación musical de las congregaciones bautistas, Elies Cortès envió una encuesta a todas las iglesias en la que preguntaba sobre aspectos concernientes a la dirección de la música congregacional, instrumentos utilizados en la alabanza y datos referentes a estudios musicales. Y aunque la encuesta fue realizada con el proyecto de la Semana de Música en marcha y en su segunda edición, dicha investigación daba resultados desesperanzadores:
En
unas conclusiones anexas a la encuesta, Cortès valoraba que «el nivel musical de las
iglesias es bajo, aunque es normal teniendo en cuenta el nivel musical del país
en general».
Su apreciación iba acorde con la realidad social y cultural que rodeaba a las
iglesias, un contexto sociocultural que con los años y decenios se
transformaría radicalmente, influenciando también a los músicos de las iglesias,
que crecieron exponencialmente en conocimientos y prestaciones. Respecto a la
situación del momento, Elies Cortès apreciaba un cierto despertar en «la necesidad de tratar
la música en la iglesia como un todo coherente». Y apuntaba: «Hay signos de vitalidad
musical».
Destacaba que «los
instrumentos utilizados son muy poco variados, restringiéndose prácticamente a
cuatro (guitarra, órgano, piano y flauta dulce)». Refiriéndose al himnario
de uso eclesial, resaltaba que el «más implantado es el Himnario de las Iglesias
Evangélicas de España, pero hay una búsqueda y una demanda de un tipo de música
más actual».
Y destacaba que «la
mayoría de nuestros músicos son pianistas y guitarristas. Hay un buen número de
solistas y directores. Es muy escaso el nivel de creatividad en nuestros músicos.
La mayoría son intérpretes, pero no componen». Resolviendo que «el 96,8% de las iglesias
encuestadas disponen de guitarristas, pero que no hay uno solo con preparación
superior, y más del 90’% de los guitarristas no tienen ningún tipo de
estudios». Sin embargo, «el 80,7% de las iglesias
utilizan el órgano, pero de los 23 organistas encuestados, solo hay cuatro con
estudios, y estos poco significativos».
En
cuanto a los himnarios, incidía en que «se encuentra a faltar un himnario unificado, con
música autóctona actual, con letras que hablen de las necesidades de hoy y que
incluya la realidad musical moderna y contemporánea. Cada iglesia lo soluciona
como puede y la mayoría de las veces con cancioneros que no corresponden a la
situación que nos ha tocado vivir». En cuanto al llamado Campamento de Música, su
propuesta era «descubrir
la realidad musical del mundo que nos rodea», y también «iniciar y fomentar la
creatividad musical, que tienda a la creación de una música enraizada en
nuestra cultura. Fomentar el uso de la música para la congregación, que sea
actual y comprometida junto con la música histórica de calidad».
En
su propuesta de estudios incluía instrumentos como la guitarra, la flauta, el piano
y el órgano, indagando también en otras posibilidades instrumentales, además de
dirección, canto y enseñanza de música nueva para la congregación. Y en cuanto
al profesorado de la Semana de Música sugería «cuatro o cinco: Núria Puig, JM Laporta,
Anna Cortès, Erwin Serutton y Elies Cortès».
3- Nuevas ediciones de la Semana de Música
Reinstaurar
la Semana de Música, que de 1976 a 1982 se había celebrado en las instalaciones
de la Unión Bautista de Dénia, fue una de las prioridades de Elies Cortès como
Promotor de Música de la UEBE. Auspiciado por Núria Puig Mayor (1959-), que había participado como alumna y
profesora en todas las ediciones de la anterior etapa, Cortès quiso que la
nueva Semana de Música fuera la rótula sobre la que girase su ministerio promotor.
Y aunque personalmente nunca estuvo en ninguna de las primeras Semanas de
Música, la cooperación de Puig Mayor como subdirectora fue muy importante para
dar un sentido de continuidad al proyecto. Consecuentemente, aquella segunda
etapa fue instaurada con bastantes similitudes respecto a las primeras
ediciones.
En 1988 se celebró en el Centro de Encuentros
Cristianos Montgó de Dénia la primera edición de la nueva Semana de Música, del
22 al 28 de agosto, con una asistencia de 35 alumnos y con Elies Cortès como
director y Núria Puig Mayor como subdirectora. Los profesores fueron Miguel
Ángel (Micky) Bou (1962-), que impartió panorama de la música moderna; Anna Cortès Casanovas (1949–) con clases de piano; Núria Puig Mayor (1959-), impartiendo canto,
flauta dulce y coros de niños; y Elies Cortès, ofreciendo clases de dirección
coral y congregacional. En definitiva, los talleres fueron: canto, flauta
dulce, piano, taller de música moderna, solfeo y dirección coral y congregacional.
Como en las ediciones de la primera etapa, el coro de la Semana de Música fue
el centro neurálgico del campamento, ensayando piezas corales contemporáneas como
‘And in that day’ de Adrian Snell (1954–) o ‘Fat Baby’ de Rodney
Robison y Steve Millikan, y obras de
la polifonía renacentista española, como ‘Niño Dios de amor herido’ de
Francisco Guerrero (1528–1599), obras que se ensayaron
durante toda la semana y que se interpretaron el domingo en la Iglesia Bautista
de Dénia.
La cronista de la congregación dianense escribía:
«Nuestra iglesia tuvo un hermoso culto musical
como colofón a la Semana de Música, campamento organizado por la UEBE, el día
28 de agosto. Este culto estuvo a cargo del pastor en la Iglesia de la
Barceloneta, don Elías Cortés, con participación de creyentes de diversos
lugares de España».
Al siguiente año –1989– se celebró una nueva
Semana de Música del 21 al 28 de agosto con una cincuentena de asistentes,
repitiendo el mismo claustro de profesores, aunque con la incorporación de Daniel Fernández
Navarrete (1965–) y JM Laporta (1959-). Las asignaturas fueron similares a las de
la pasada edición, con la inclusión de ‘Perspectivas del arte’ por Fernández, y
‘Alabanza, arreglos e instrumentación’ por Laporta. Además, se incluyó un
taller de música moderna (bajo, batería, guitarra, sintetizador, etc.),
preparando un tema que se interpretó en el concierto del domingo. Asimismo, hubo
un pequeño grupo de alabanza de la Semana que participó en el culto de
clausura. Respecto a los horarios y según anunciaba la dirección, «Los talleres serán por
la mañana. Por la tarde habrá el ensayo de la coral», con obras como ‘Brilla
en mí, Señor’ de Billy Smiley, Mark Gersmehl y Bob Farrell o una versión
bachiana del himno ‘Grata certeza, soy de Jesús’.
Uno de los elementos que Elies Cortès usó para promocionar nuevas composiciones, con la finalidad de que fueran usadas en el canto congregacional de las iglesias, fue la inclusión mensual en El Eco Bautista de una canción con su partitura y acordes. Con periodicidad mensual, a partir de 1989 incluyó en el rotativo once composiciones de diferentes autores. La lista y el orden fueron las siguientes:
1- ‘A
tus pies, Señor’, de autor desconocido, con arreglo de Chris A. Bowater y letra
de Elies Cortès. 2- ‘Tan
cerca de mí’, composición de Luis Alfredo Díaz-Britos (1952-) y con arreglo musical de JM Laporta. 3- ‘Dios,
ten piedad’, composición de Adrian Snell Snell (1954–)
y adaptación al castellano de James Philips (1954–)
y Elies
Cortès. 4- ’Pon tu
amor en mí’, de Àlex Sánchez Martínez (1962–). 5- ’Aleluya’,
composición de Jerry Sinclair (1943–1993). 6- ‘Sobre
la tierra’, de Luis Alfredo Díaz-Britos. 7- ‘Levántate
y anda’, compuesta por Elies Cortès. 8- ‘Quiero
cantar’, por Peter y Hanneke Jacobs, y adaptación de Elies Cortès. 9- ‘Tú
eres el Dios de mi salvación’, escrita por Teresa Muller, con texto adaptado de
Elies Cortès. 10- ‘Voy
a cantar’, composición de Jaime Fernández Garrido (1960–). 11- ‘Únenos,
Señor’, por Àlex Sánchez Martínez.
Posteriormente,
JM Laporta continuaría la serie con 62 composiciones más, insertadas
mensualmente durante seis años en El Eco Bautista.
Tras
las dos ediciones dirigidas por Elies Cortès y Núria Puig (1988 y 1989), JM Laporta, junto a un
equipo coordinador, asumió la dirección desde 1990 hasta 1996.
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