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· Música: terapia y manipulación


Madrid (España) © 1998 Josep Marc Laporta
Como terapia de las emociones, la música ha aliviado y mitigado los síntomas de la depresión a millones de personas. Multitud de melodías han sido como suaves sedantes para la tristeza, el desasosiego, la ira e incluso la hostilidad. Hombres y mujeres han encontrado en ella el bálsamo de su recuperación anímica. Y conocidas salas de concierto se han convertido en grandes templos de la rehabilitación psicológica, donde una orquesta ejercía el importante papel de mediador en la terapia colectiva.

Durante el transcurso de la historia la música parece haber actuado como la banda sonora de muchas de las relaciones interpersonales en cualquier raza, pueblo o religión. Su efecto socializador y comunicativo le ha permitido presidir desde importantes acontecimientos internacionales hasta sencillos e íntimos instantes de amor. Ha sido interpretada tanto en los suntuosos desfiles victoriosos de las grandes guerras del odio humano como en los actos más sublimes de la vida. En una boda, en un nacimiento, en un funeral, en las lúdicas noches de verano, en el calor de un hogar en invierno o en las fiestas populares de cada uno de los pueblos del planeta, allí ha participado dejando su rastro de bienestar.

En los últimos decenios la musicoterapia se ha consagrado como una disciplina en pleno auge y popularidad. Esta ciencia de la conducta, que se remonta más allá de la antigua Grecia, (1) aporta una serie de dosificadas propuestas musicales para el tratamiento y rehabilitación terapéutica de personas con trastornos físicos, mentales o emocionales. Su utilización ha sido clave en muchos cuadros clínicos en donde la rehabilitación tradicional tenía sus limitaciones. Entre sus pacientes se cuentan autistas, niños emocionalmente perturbados, adultos con alteraciones y patologías psiquiátricas, discapacitados del lenguaje, niños con comportamientos difíciles, enfermos de adicción, enfermos terminales, trastornos neuróticos e individuos con impedimentos de la audición.

Además de estos grupos de pacientes, la positiva acción de este arte no ha dejado de influir en todos los estratos sociales. Ya sea en los palacios reales o en los suburbios más humildes, la música ha aportado una imprescindible terapia. Baste recordar la interpretación arpística de David con la finalidad de aliviar a Saúl la presencia del espíritu malo que provenía de Dios (1ª Sam. 16:14 a 23), o aquella famosa niña croata que en medio de la soledad y pánico en las noches de las guerras bálticas, tocaba su flauta dulce para calmar y consolar a sus hermanos. (2)
En la actualidad, el concepto de terapia musical se basa en que la música es un arte de carácter espiritual. Por esta razón, puede inmiscuirse en zonas donde la comunicación oral, gestual y sensorial no pueden llegar, lo que proporciona un extenso campo de posibilidades para influir positivamente. Si para el hombre primitivo la terapia musical tenía un origen sobrenatural siendo un medio de sanación por medio de la comunicación con las divinidades, para el hombre actual es un hecho plenamente humano, con actuación humana, aunque también con una cierta implicación sobrenatural. Es tal vez por ello que la terapia actual -entiéndase como ciencia y como propiedad natural de la música- ha adquirido ciertas connotaciones que podríamos calificar de ocultistas.

No podemos obviar que gran parte de la filosofía terapéutica actual posee muchas conexiones con la teosofía. (3) Una de ellas, el movimiento de la Nueva Era, promueve el bienestar mundial desde diferentes aspectos como la alimentación, el desarrollo mental, el autoconocimiento, la salud, los controles biológicos, la meditación o la música. Existen en el mercado miles de cedés con músicas terapéuticas que postulan dicha filosofía, además ser pretendidamente sugestionadoras. En este sentido, podemos afirmar que en la actualidad, gran parte de los principios sobre la terapia musical están fundamentados o influidos por esta ¨moda cultural¨ de la Nueva Era. ¿Es esto una manipulación?.

Ello nos sitúa en una coordenada confusa. No disponemos de conceptos básicos sobre la terapia musical porque otros aspectos adyacentes pero importantes, como la incidencia de la música en la espiritualidad o la ética musical, no han sido abordados ni solucionados.

Pero además de esta controversia, no podemos olvidar el otro lado de la moneda donde este arte también ha mostrado su cara más oscura. Aunque en absoluto es achacable a ella misma, la música ha servido en bandeja algunos desórdenes morales. Desde las manifestaciones populares de ciertos pueblos primarios donde el ritmo llega a perturbar y trastornar las básicas reacciones motrices humanas, hasta ciertos conciertos masivos donde la unión de varios condicionantes provocan el éxtasis general y la conmoción sensorial. Pero tampoco debemos dejar a un lado los mantras hindús y sus reiteraciones subliminadoras, ni los tins chinos, con su llamada tintineante, enajenadora y persuasiva, ni los cantos precatorios islámicos que llegan a sedar la razón o a condicionarla. Y podríamos señalar bastantes aspectos más que son evidencias de esa particular incidencia de la música en el ser humano. Es en razón de todo ello, que nuestra sociedad ha encontrado también en la música un filón para satisfacer sus excesos y defectos morales. Porque la música puede tender un puente entre lo real y lo irreal, entre lo consciente y lo inconsciente.

1) Los griegos fueron los impulsores de esta ciencia. Se atribuye a Pitágoras, el físicomatemático, el empleo de ciertas músicas para pacientes mentales; lo llamaba ¨la medicina musical¨. Brian Powell - The Early Renaissance, Pelican History of Music - Robertson and D. Stevens, 1963.
2) El País, 24 de Marzo de 1996
3) La teosofía es una doctrina religiosa que tiene por objeto el conocimiento de Dios, revelado por la naturaleza, y la elevación del espíritu hasta la unión con la divinidad.
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3 comentarios:

  1. Juan Carlos Calderon23:55

    Me parece interesante la tesis. Puede ser que la manipulación sea el quid de la cuestion de la música cuando los músicos actuan buscando vender en excesivo. El comercio y las ventas hacen que en lugar de arte, la música se convierta en manipulación.

    Es lo de siempre, el mercado manda y todos vamos detrás. Y lo de la terapia creo que la música puede operar más allá de otras disciplinas. Está poco investigada a pesar que hay profesionales que están trabajando muy bien, pero queda más enmarcado en la disciplina de la fisioterapia que en el de la músicoterapia. Más bien es un pasatiempo para disminuidos, que un trabajo correcto. Hay mucho campo por investigar.

    Gracis por su trabajo. JCCalderon

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  2. Anónimo22:52

    Necesito más material para un trabajo que estoy hciendo de terapia de la música. Si alguien me lo puede enviar a v_bastande@terra.es
    De aqui he sacado las bases, pero si alguine me puede enviar algo mas, mejor.

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  3. Rico19:47

    Para nosotros los musicoterapeutas este es un tema de calado. Hay autores como Serafina Poch Blasco que hay escrito sobre la manipulacion y se comlementa. No encontramos muchas referencias a la terapia y la manipulacion por lo tanto agradecemos estudios, A ver si se escribe mas del tema

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