jml

· La estructura social de la educación


© 2012 Josep Marc Laporta

Desde los albores de la civilización humana, las distintas estructuras sociales de la educación han facilitado el crecimiento intelectivo asociado al entorno y la realidad cultural. Los padres, la familia, las amistades, la escuela, los maestros, el enclave geográfico, la cultura o las condiciones relacionales son parte inherente de la estructura social formativa. Las variables son múltiples, tantas como familias, profesores, pedagogías, naciones o particularidades sociales. No obstante, en medio de la historia y las sociedades occidentales, el sistema educativo español ha presentado y presenta serias y graves deficiencias estructurales.
Según el informe PISA[1], la educación reglada española, bajo los tres ámbitos de estudio (Habilidad Lectora, Matemáticas y Ciencia), permanece por debajo de la media de la OCDE[2]. Un dato preocupante si tenemos en cuenta, además, que las leyes de educación en España acostumbran a cambiar a menudo, propiciando nuevos contenidos en pro de unas supuestas mejoras educativas. Sin ir más lejos, la última propuesta del gobierno popular presenta nuevos cambios en cuanto a programas y contenidos pedagógicos (7 reformas en 43 años), aunque sin afectar a lo esencial y troncal de una educación: sus estructuras sociales. El error de la simple copia de modelos educativos foráneos consiste en reproducir aquello que concierne exclusivamente a la finalista función escolar y didáctica, sin atender a la estructura social educativa que lo soporta. Es por ello que desde la sociología apuesto por una comprensión global de dichos sistemas educativos, haciendo énfasis en un concepto-marco muy distinto: la estructura de una sociedad educadora.

Con el permiso del lector, me tomo la licencia de empezar por el final y asentar una conclusión en forma de previa para situarnos en un punto de partida totalmente distinto de las propuestas gubernamentales al uso. De esta manera pretendo facilitar la comprensión de los posteriores datos y argumentos. En primer lugar y como aspecto crucial en la estructura social de una soberanía política, tendríamos que determinar cuál debería ser la cardinal prioridad de un estado, su constitución, gobierno y administraciones. Desde la ciencia política se argumentan y afirman como prioritarias estas cuatro: la seguridad y justicia, la sanidad, la educación y la protección social. No obstante, discrepando de dichas propuestas académicas, sostengo que el sistema de educación estructural tendría que ser la principal preocupación e inversión del estado y sus gobiernos, con el fin de garantizar la calidad educativa y cultural en todos sus niveles y estratos sociales, destinando los mejores recursos humanos, administrativos y económicos. La ecuación sociológica es sencilla: sin una diligente concepción estructural educativa, no podrán germinar otros beneficios sociales, como una correcta formación y uso sanitario, una adecuada concienciación del bien común, una mejor contribución en la seguridad ciudadana o una protección social más justa y equilibrada.
No podemos esconder ni ignorar que, en España, el presupuesto destinado a defensa militar y burocracia administrativa quintuplica lo destinado a educación.[3] La incoherencia conceptual es inaudita. No obstante, éste es solo un ejemplo puntual que no debe invitar a pensar que a mayor inversión económica, mejor educación. Las excelentes estructuras educativas de algunos de los países más avanzados, en porcentajes absolutos no destinan muchos más recursos económicos de los que se presupuestan en España. Sin embargo, el anterior ejemplo nos sirve para observar estadísticamente la disfunción estructural que sufrimos, además de reafirmar el concepto base de este documento: la educación de un país es más la consecuencia de una coherente estructura sociológica educacional, que la simple formulación y aplicación de unos presupuestos, unas leyes y modelos formativos. En otras palabras: la mayor responsabilidad del estado es la educación de sus ciudadanos, y desde esta perspectiva se debería articular el sistema y organigrama político y administrativo, y el énfasis constitucional.
Para observar con mayor detenimiento la conclusión apuntada, desglosaré la estructura social de la educación de un país europeo que ha alcanzado excelentes resultados, articulándola en tres subsistemas troncales: el familiar, el sociocultural y el escolar.[4]

La habilidad lectora como estructura sociológica educacional

El modelo finlandés –que nos ocupará como referencia en este documento– no recae exclusivamente en una ley o programación académica, sino en una disposición estructural que incluye distintos aspectos sociales y educativos. La diferencia con el modelo español es considerable. Mientras aquí se pautan unos programas y curriculums escolares, en Finlandia la educación es el esqueleto del estado, priorizando esfuerzos y coordinando todas sus administraciones con la finalidad de que la población se forme eficientemente. Una inversión humana, cultural y formativa de gran valor.[5]
Una de las características que observamos al acercarnos al modelo finlandés es la gran protección y promoción de la lectura. La tradición religiosa luterana, iniciada en el siglo XV, significó un gran avance cultural y social de corte estructural. La lectura de la Biblia, que hasta entonces había estado en manos de intérpretes eclesiásticos, pasó a manos del pueblo, con traducciones adaptadas a las lenguas propias, facilitando la alfabetización y el hábito de la lectura. Hasta tal punto el cristianismo protestante incidió en la culturización finlandesa, que en el siglo XIX, cuando las parejas solicitaban desposarse, el pastor o capellán les presentaba un pasaje bíblico el cual debían leer obligatoriamente en la ceremonia nupcial –tanto el hombre como la mujer–. Si no había lectura por parte de ambos, no había boda. Esta alfabetización desde la cultura religiosa dio frutos e implicaciones lectivas y generales de gran alcance. Una de ellas se puede constatar fácilmente: la inclusión de la mujer en las estructuras de alfabetización y formación en el siglo XIX, a día de hoy ha hecho que el papel de la mujer en la sociedad finlandesa sea plenamente equiparable al del hombre, incluso superándolo en muchas facetas.
El valor intrínseco de la lectura y la comprensión lectora es una de las características de la estructura educativa finlandesa. En la actualidad, ante el acecho de las nuevas tecnologías informáticas, la lectura (básicamente en soporte de libro) sigue gozando de una absoluta prioridad para los expertos, lógicamente armonizada con las últimas tecnologías. El argumento pedagógico insiste en que sin comprensión lectiva no pueden existir sucesivas y análogas comprensiones en los demás ámbitos y disciplinas. Por lo tanto, una saludable actitud y familiarización con el lenguaje informático, será resultado ineludible del hábito lector.[6] El armazón estructural de la percepción cognoscitiva de la mente humana tiene en la lectura uno de sus pilares más ilustres.
            En Finlandia, el valor de la lectura ha traspasado la condición religiosa e histórica. En la actualidad, el país posee una extensísima red de bibliotecas públicas que acoge regularmente a un 80% de la población. El lugar habitual de encuentro y solaz de padres e hijos son las bibliotecas, un espacio de silencio, tranquilidad y respeto donde poder disfrutar de la sublime experiencia de coger un libro, abrirlo y leer sosegadamente los secretos que tiene guardados en su interior. El valor de la lectura, como bien primario de la estructura social de la educación, pasa muy desapercibido cuando desde otras regiones continentales se pretende copiar o adaptar un simple modelo pedagógico escolar.
Pero a pesar de las ventajas históricas y culturales anteriormente citadas, tampoco deberíamos mitificar en demasía la influencia de la tradición religiosa y cultural finlandesa en relación a los logros educativos actuales. Otros países nórdicos como Noruega, Suecia o Dinamarca poseen el mismo o parecido tronco cultural, religioso e histórico, mas no han alcanzado el nivel cualitativo finlandés.[7] Las razones de esta diferencia tienen que ver, fundamentalmente, con la estructura social de su educación. Un valor troncal que aporta importantes e interesantes conclusiones sociológicas.


-LA ESTRUCTURA SOCIOLÓGICA EN EL SISTEMA EDUCATIVO-

1-    El subsistema familiar

La estructura social finlandesa involucra directamente la familia para que sea la primera y la gran responsable de la educación de los hijos. Esta propuesta gubernamental no es accidental, ni tampoco es una simple buena intención política. En absoluto. El estado, por medio de los municipios, aporta a las familias que han tenido un hijo, un regular sustento económico para que puedan cuidar y educarlo en los primeros meses y años de su vida. Esta contribución no es una asignación gratuita y libre de control. En los primeros días del bebé, los servicios sociales del estado ya realizan una primera visita a los padres para comprobar que el hábitat y las condiciones de vida sean las adecuadas para el crecimiento del niño, además de asesorarlos exhaustivamente sobre aspectos básicos de su formación y educación. Esta supervisión y apoyo económico no solo facilita una mejor integración del niño y padres en el núcleo social familiar, sino que también proporciona una mayor concienciación y responsabilidad respecto al encaje macrosocial del nuevo ciudadano y sus tutores.
Un segundo aspecto de este primer subsistema es la compatibilidad de la vida familiar con la laboral. La estructura social finlandesa obliga durante el primer año de vida del bebé a que uno de los padres se ausente de la vida laboral (sin ver reducido su sueldo) para dedicarse plenamente al cuidado y educación del niño. Después de este tiempo, un extenso sistema de guarderías adyacentes al lugar de trabajo, cuidadoras especializadas en casas particulares, centros de preescolar y horarios flexibles o alternativos, proporcionan la plena compatibilidad laboral con la vida familiar.[8]
Un aspecto importante y altamente funcional de las estructuras sociales finlandesas es la gran protección del estado hacia la mujer y la infancia. Podemos afirmar que el estado existe para garantizar la plena y absoluta protección de los niños y la igualdad de oportunidades educativas, además del amparo a las mujeres por su función maternal y procreadora. No obstante, la extrema protección del estado hacia las unidades familiares[9] a través de la asistencia y el aporte económico, tiene como contrapartida la plena y total implicación de los padres con su responsabilidad tutora y educadora. El estado, mediante el municipio, supervisa constantemente el buen fin del propósito establecido. El resultado de todo ello es una inversión a medio plazo a favor del país y su vertebración y desarrollo social, cultural y económico.

2-    El subsistema sociocultural

Ya me referí anteriormente a la extensa red de bibliotecas finlandesas, bien dotadas, conectadas entre ellas, con personal muy cualificado y una política de libre acceso a los bienes culturales del país. En Finlandia hay más de 1.900 bibliotecas públicas, y 250 autobuses bibliotecas (en un estado de poco más de cinco millones de habitantes). El número de volúmenes por 1.000 habitantes es el mayor del mundo: 7.226 (cuatro veces más que España). Aproximadamente el 80% de la población es asidua a las bibliotecas, perpetuando y traspasando el ejemplo lector de padres a hijos. La suprema prioridad que el estado da a la lectura y al conocimiento hace de la biblioteca un lugar de encuentro y convivencia familiar. En realidad, la biblioteca es para Finlandia lo que los bares o las tascas son en España. Es cierto que la climatología de ambos países es absolutamente disímil y que las condiciones de luz solar, claridad y temperatura no tienen parecido. No obstante, las bibliotecas nórdicas también disponen de un espacio de asueto para tomar refrescos o consumir alimentos, por lo que su función socializadora es doblemente efectiva.
Una de las variables formativas son los programas de televisión y las películas extranjeras, que no se traducen al finés o al sueco sino que se subtitulan. Esta particularidad incita a que, desde muy pequeños, los niños y las niñas finlandesas conozcan y asimilen otros idiomas, como el inglés y el alemán. Al estar subtituladas las películas y los dibujos animados, los niños han de aprender a leer los subtítulos muy rápidamente, por lo que indirectamente se potencia la lectura al ver la televisión; al contrario que España donde el doblaje inhibe la capacidad lectora y cognoscitiva.
Otro de los aspectos que el Estado protege y promociona eficazmente es la música y las manifestaciones artísticas. La cultura goza de máxima protección. El Estado financia directamente o a través de los municipios numerosas fundaciones musicales y de danza en todo el país. Por otro lado, el conocimiento de las lenguas propias –el finés y el sueco– ha sido primordial para la cohesión social finlandesa. Ante la constante amenaza de la extinta Unión Soviética con la llamada guerra fría en las décadas de los 50 a los 80, Finlandia optó por el fortalecimiento idiomático con la finalidad de proporcionarse una mayor personalidad sociocultural. La promoción del finés –lengua propia no indoeuropea– dio al país una gran estabilidad cultural, y junto al sueco –lengua asimilada por la anterior pertenencia a Suecia– ha dado consistencia y sentido de pueblo y comunidad.[10]

3-    El subsistema escolar

En Finlandia, la escuela es el corazón de la comunidad, fortaleciendo el ideal de sociedad del pleno conocimiento. Todos los esfuerzos gubernamentales se dirigen hacia la supervivencia cultural y económica del país, proyectando una sociedad autogestora y autosuficiente. Para tal fin, la escuela pública es totalmente gratuita, mayoritaria y de alta calidad. La gratuidad va más allá de las clases. Cada alumno tiene libros, lápices y material suficiente para todo el curso, aunque si los extravía tiene que reponerlos y costearlos.
Uno de los elementos más interesante del sistema educativo es la escolarización obligatoria entre los siete y dieciséis años. Hasta los siete años no comienzan el primer curso escolar reglado y obligatorio, por lo que hasta esa edad no reciben ninguna instrucción académica. La razón que se alude desde la pedagogía finlandesa es que el niño aún no está bien formado neuronal, psicológica y físicamente hasta los siete años. Por lo tanto, a partir de ese momento su capacidad de concentración y asimilación será mucho más activa y eficaz que si recibiera la escolarización antes. Los primeros años de vida del niño pertenecen a esa etapa del juego, del descubrimiento observador, de la asimilación de roles sociales y de un paulatino encuentro con la sociedad en la que vive. Y, también, es un acercamiento vivencial y expectativo hacia la realidad educativa de la que más tarde formará parte activa, con una preparación sensorial y cinestésica de un mundo que anhelará y deseará integrarse, y que, al mismo tiempo, ya habrá empezado a conocer desde diferentes ámbitos educativos familiares.
Otra de las importantes variables es el ratio alumno-profesor, que se sitúa en 15 alumnos por clase, siendo uno de los más bajos de Europa. No obstante, si en el grupo hubiera algún niño con alguna ‘multiespecialidad’ (nomenclatura utilizada para cualquiera de las discapacidades psíquicas o físicas), el ratio baja hasta 10 alumnos por clase (además de la asistencia un profesor especializado). Si comparamos el ratio finlandés con el español (entre 30 y 40 niños por clase), convendremos que gran parte del éxito educativo finlandés pasa por la razonable y accesible interacción entre maestro y alumno. Una atención regularizada, más cercana y personalizada es capaz de corregir a tiempo desorientaciones escolares, personalizar la didáctica, proporcionar modelos positivos, fiables y viables, y facilitar una mejor asimilación de las materias escolares.

El gran activo de la estructura educacional finlandesa es el profesorado. La alta consideración que la sociedad le otorga y que el estado supervisa, promociona y avala, permite que su privilegiada posición educadora adquiera distinguidas consideraciones, escapando de la simple concepción funcionarial. Los maestros y profesores son muy competentes en todos los niveles de la educación y pedagogía. La alta preparación académica y una minuciosa selección vocacional y preuniversitaria son algunas de las razones del gran respeto social que gozan. Este reconocimiento hace que el proceso selectivo sea aún mucho más estricto, situando la nota de corte para el acceso a esta carrera universitaria en el 9,5. Tras este primer filtro, se sucede una segunda selección en cada facultad por medio de entrevistas personales, con la finalidad de advertir si realmente existe en el candidato una verdadera vocación educativa. El último eslabón consiste en cumplimentar los correspondientes estudios universitarios con la obligación de cursar un master para ser docente, con tesina de final de carrera.[11] Esta cualidad selectiva y formativa hace de los egresados finlandeses unos excelentes especialistas en didáctica y pedagogía aplicada, renovando y ampliando conceptos y formulaciones académicas en bien del sistema educativo.

Los centros escolares disponen de profesionales de diferentes ramas adyacentes a la educación, como pedagogos, dietistas, dentistas, psicólogos o pediatras que supervisan regularmente la población infantil correspondiente a cada centro, con la finalidad de que nada pueda dificultar un buen aprendizaje escolar y crecimiento intelectivo.[12] También los alumnos comen gratuitamente una vez al día en las instalaciones escolares, con una dieta controlada sanitariamente y dietéticamente. Las escuelas finlandesas prevén igualmente otras atenciones especializadas. Los servicios médicos están asegurados por los médicos y enfermeras escolares que, entre sus responsabilidades cotidianas, se encargan de efectuar dos exploraciones de sanidad cada año por alumno. Un seguimiento psicosocial está asegurado por los psicólogos y asistentes sociales escolares. También hay consejeros que orientan y guían a los alumnos en la elección de sus estudios superiores y futura profesión.
En cuanto a la educación diaria en los centros, no es impositiva ni coactiva, aunque sí contiene la disciplina como cualidad intrínseca de orden y buena conducta. Los padres son los primeros responsables de la educación de sus hijos, que ejercen igualmente con disciplina proactiva y permanente apoyo al maestro o profesor.[13] No obstante, las horas lectivas de clase no son aburridas ni estrictas en cuanto a su didáctica, sino que pretenden ser muy amenas y agradables, sin imposiciones irrazonables e incoherentes, conjugando cuatro valores fundamentales de la educación finlandesa: responsabilidad, honestidad, equidad y eficiencia.

Conclusiones desde la sociología de la educación

Después de observar el sistema formativo finlandés y la estructura social de su educación, no cabe o no es necesario ahondar más en las comparativas respecto a la estructura educativa del estado español, sus leyes y sistema. Las diferencias y evidencias son claras y concluyentes. No obstante, creo oportuno apuntar cuatro breves aspectos estructurales a modo de conclusión.

En primer lugar, considero que la mayor y suprema responsabilidad y prioridad de un estado es la educación y la formación integral de sus ciudadanos; y que las conniventes prioridades nacionales son consecuencia y derivación del ideario educativo estructural. Desde esta perspectiva y para alcanzar la viabilidad educacional orgánica y corporativa, el estado debería articular su carta constitucional, su concierto y proyecto administrativo, y su esqueleto orgánico de manera que el estado del bienestar estuviera profundamente cimentado en el estado de la educación y el conocimiento. El cambio de paradigma sociológico es significativo. Es lo que denominamos la estructura social de la educación: un modelo y diseño sociológico vertebrador que trasciende los sistemas educativos temporales al uso. Platón ya decía en el tercer siglo antes de Cristo que el Estado se gestaba en la educación, y ello dependería de la educación de los educadores.[14]

Como segundo aspecto, es conveniente subrayar los apreciables beneficios que aporta a la ciudadanía una educación más descentralizada, cercana al educando y dependiente del municipio respecto a su gerencia (concretamente el primer y segundo ciclo). En una sociedad tan atomizada y globalizada como la nuestra, la administración pública y los sistemas educativos próximos al ciudadano se postulan como los más eficientes y mejor articulados. La titularidad municipal facilita una supervisión cercana y continua de las necesidades de los centros, los docentes y del alumnado de primer y segundo ciclo, además de aportar un considerable progreso en la responsabilidad social de la administración pública.[15]

En tercer lugar, bajo esta concepción estructural y sociológica del estado, es prioritario establecer una reestructuración académica y curricular de la titulación en educación, equiparándola con otras disciplinas universitarias de mayor recorrido curricular. La alta consideración social que merecen los educadores debería corresponderse con una preparación y selección más aplicada y cuidadosa, tanto en lo académico como en lo vocacional.
Es interesante remarcar que en prácticamente todas las culturas ilustradas de la historia (Grecia, Egipto o el Imperio Inca), los maestros gozaron de una progresiva y creciente, aunque desigual aceptación social. Por distintos caminos y procesos de admisión social, se observa cómo el papel didáctico de los maestros va calando poco a poco en las estructuras administrativas de los distintos pueblos. La Grecia clásica otorga a Sócrates el título de ‘maestro de maestros’ y Quintiliano enaltece el sentido social de la docencia en Roma. Desde la antropología, se observa cómo la educación es un bien estructural que poco a poco irá adquiriendo valor comunitario, permitiendo una mejor interrelación y armonización social de sus ciudadanos, incluso por encima de otras disposiciones estatales. 
 Un aspecto imprescindible para una educación estructuralmente y pedagógicamente adaptativa es el ratio profesor-alumno. La mejor y mayor inversión educativa reside en la proximidad de la enseñanza entre alumno y maestro/profesor. Especialmente en primer ciclo, un ratio de 15 alumnos por clase es la medida óptima para una educación integral, con adecuada influencia y atención pedagógica.

Y como cuarto aspecto, es imprescindible otorgar a todas las unidades familiares –sea cual sea su concepción formativa– el valor añadido de la responsabilidad supervisada. En el modelo estructural finlandés se aprecian distintas y dispares tipologías de unidad familiar. Los datos del año 2009 presentan un 54,6% de divorcios en Finlandia; mientras que en España era del 18,2%.[16] Estas cifras nos indican que el alto número de divorcios, con nuevas modalidades familiares y supuestos inconvenientes y disgregaciones objetivas, no parece afectar a los alumnos finlandeses en su rendimiento escolar. Por lo tanto, la familia tradicional biparental e inmanente en el tiempo no es garantía per se de éxito escolar. La garantía del buen rendimiento estudiantil estriba en la alta responsabilidad parental, supervisada y continuadamente instruida desde las administraciones públicas. El debate parlamentario e, incluso, constitucional del Estado no debiera centrarse en qué tipo de familia es la mejor o más idónea según un cierto tipo de moralidad, sino en cómo hacer de la concepción estructural y social del Estado un instrumento útil y efectivo para que las distintas tipologías familiares asuman sus responsabilidades educativas; porque la educación integral de la ciudadanía sí que es una urgente, importante e ineludible cuestión de Estado. 
     Como se podrá observar, en ningún momento entro a considerar los contenidos lectivos de la educación, pues doy por supuesto que deben contener materias comunes, con sistemas coherentes, universales, estructuralmente pedagógicos y formativos. La 'educación para la ciudadanía' o cualquier otra clase de contenido e instrucción religiosa, ética o moral no debiera tener cabida en la escuela, ya que un cuerpo docente bien preparado en lo académico, con vocación demostrada y dedicación pedagógica es suficiente activo para transmitir los comunes y universales valores ciudadanos, básicos y relacionales. El valor del modelo sigue siendo más trascendente que el de la instrucción. En cuanto a la educación moral religosa o espiritual de los niños, los padres o tutores son los auténticos responsables. El hogar es el principal y autónomo enclave de enseñanza y transmisión de dichos valores.

Quedan en el tintero otras aportaciones y consideraciones que, como es de suponer, necesitarían ser tratadas de manera mucho más extensa y detallada. No obstante y como conclusión, no escondo mis dudas y temores de que esta propuesta estructural y sociológica de Estado es absolutamente inviable en la actual concepción de España; un país que dirime su futuro aferrándose a un mezquino pasado sociológico, interpretado en estricta clave ideológica y bipartidista. Como un claro y anacrónico ejemplo de la paranoia estructural que padecemos, que en pleno siglo XXI la Constitución otorgue al Ejército el supremo papel de velador de la unidad de España es un auténtico atentado contra la cultura y la inteligencia. El contenido pedagógico de dicho artículo constitucional oprime per se todas las libertades humanas, amaestrando conciencias y reduciendo el marco de la educación social al simple acatamiento político. Ya no queda espacio para ninguna nueva transición sino se engendra una auténtica refundación estructural. Considero que es una utopía creer que algún día veremos a unos gobernantes diseñando un país en donde la educación sea la auténtica razón de Estado. Mientras tanto, otras majestuosas, inoperantes e innecesarias infraestructuras sustituyen las verdaderas estructuras del llamado estado del bienestar. Pero, ¿qué mejor estado del bienestar común puede acontecernos sino un auténtico Estado de la Educación y el Conocimiento?




[1] El Informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes o Informe PISA (Program for International Student Assessment) se basa en el análisis del rendimiento de estudiantes a partir de unos exámenes mundiales que se realizan cada tres años y que tienen como fin la valoración internacional de los alumnos. Este informe es llevado a cabo por la OCDE.
[2] Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. La OCDE es una organización de cooperación internacional compuesta por 34 países desarrollados cuyo objetivo es coordinar sus políticas económicas y sociales. Los datos del 2009 reflejan la pesimista realidad española, siempre por debajo de la media en todos los análisis de rendimiento escolar: Habilidad Lectora: media OCDE, 493; media España, 481. Matemáticas: media OCDE, 496; media España, 483. Ciencias: media OCDE, 493; media España, 488.
[3] Es interesante observar el diagrama ‘En qué gasta España’, para certificar la desproporción presupuestaria y estructural del país: http://graficos.lainformacion.com/espana/en-que-gasta-espana_GOKnXNSkES9pTHKnt1YdS5
[4] Agradezco a Xavier Melgarejo, apreciado educador, psicólogo y doctor en pedagogía, su estimable contribución y participación en la redacción de este documento.
[5] Un dato revelador del éxito finés es la posición del país en el informe PISA, ocupando los dos primeros puestos en los tres análisis de rendimiento escolar, a mucha distancia de España, que se sitúa entre los lugares 30 y 33. Son primeros en competencia lectora y segundos en competencia científica y matemática. Y, como dato definitivo sobre su éxito estructural, destacar que el país alcanza una media escolar del 95% de graduados en ESO.
[6] En contraposición al modelo finés, en España se ha promocionado como un gran bien didáctico del siglo XXI el ‘ordenador por alumno’, dando por supuesto que de esta manera los escolares podrían dar un gran salto cualitativo en su aprendizaje. Extremadura ha sido pionera en esta innovación tecnológica de ‘ordenador por alumno’. Todos los educandos poseen uno. No obstante, la contradicción respecto al esfuerzo informático es que esta autonomía está en la cola en los tres análisis de rendimiento escolar (Habilidad lectora, Matemáticas y Ciencia), en el puesto 14 de 19 autonomías.
[7] Finlandia fue parte de Suecia hasta que en 1809 fue anexionada por la Rusia Imperial, pasando a ser el Gran Ducado de Finlandia autónomo hasta 1917, cuando obtuvo la independencia.
[8] Las familias finlandesas tienen derecho a elegir libremente, entre las ofertas de apoyo social, cual se adecua más a sus necesidades. Existen tres modalidades: la primera contempla que la madre reciba una ayuda económica personal para cuidar a su hijo en casa. La segunda posibilidad es que el niño/a acuda a una de las múltiples cuidadoras familiares que se extienden por todo el Estado. Estas cuidadoras tienen como máximo 4 o 5 niños en su casa, y reciben su paga del municipio a cambio de numerosos controles sanitarios y sociales municipales. La tercera opción son las guarderías municipales, que a diferencia de las españolas dependen hasta la entrada en la escuela (7 años) del Ministerio de Asuntos Sociales.
[9] Finlandia es un país con muchos modelos de unidad familiar, con formas corrientes de separaciones, divorcios, nuevas nupcias o emparejamientos. En el año 2009, los datos exactos de porcentajes de divorcios por cada 100 matrimonios eran: Suecia, 58,8; Finlandia, 54,6; Noruega, 44,9; Dinamarca, 39,9; y España, 18,2. No obstante, a pesar de este dato, podemos concluir que la alta tasa de divorcios y disgregación familiar no afecta a los alumnos finlandeses en su rendimiento educativo.
[10] Finlandia tiene dos idiomas: el finés (suomi o suomen kieli) hablado mayoritariamente (lengua materna del 91% de la población) y el sueco (hablado por el 5,5% de la población como lengua materna). Paralelamente existen en Laponia alrededor de 7.000 hablantes de tres lenguas del grupo saami o sápmi (lenguas laponas). El bilingüismo está muy extendido al conocer la lengua sueca el 46,6% de toda la población (especialmente en el sur y oeste del país).
[11] El periodo de formación docente es de 6.400 horas, con créditos de formación, prácticas en centros de excelencia asociados a la facultad (+600 horas) y tesina de final de carrera.
[12] En Finlandia, la educación infantil no depende del Ministerio de Educación, sino del Ministerio de Asuntos Sociales. Independientemente de lo que ello implica curricularmente, a nivel financiero es crucial. España contabiliza esta fracción en el 4,4 del PIB que destina a Educación desde hace años, y Finlandia dedica más del 5,5 del PIB a Educación sin tener que invertir su presupuesto educativo en esta etapa.
[13] Los padres finlandeses creen que la disciplina es esencial para que sus hijos puedan aprender, en una proporción del 91%, parecida a otros países nórdicos, y creen que los deberes son importantes para sus hijos en un porcentaje de más del 70% (OCDE).
[14] “Para la conservación del Estado es necesario que exista siempre en él una guía que posea este arte de la Educación” (Platón, 1967, La República. Buenos Aires, Ed. Espasa-Calpe, págs. 159-161).
[15] Las administraciones cercanas y accesibles a la ciudadanía serán en un futuro muy próximo el centro operador de los estados. Asimismo, las independencias interdependientes serán el modelo optimizador de los nuevos estados occidentales. El valor de la proximidad ante la gran globalización de la información y las comunicaciones, y la corresponsabilidad entre estados-nación facilitará una administración pública más asequible, viable y eficiente.
[16] Otros países nórdicos vecinos ofrecían el siguiente porcentaje de divorcios: Suecia, 58,8; Dinamarca, 57,6; y Noruega, 44,9.


© 2012 Josep Marc Laporta.

Licencia de Creative Commons

7 comentarios:

  1. Anónimo06:41

    ok! Una reforma del estado en toda regla! Y se ha quedado corto......... No sé si el estado tiene cloacas , lo que si creo que el estado es una auténtica cloaca.

    ResponderEliminar
  2. Salvina Hdz.20:02

    Los maestros sufrimos lo que no está escrito ante este estado que cada vez más nos trata como profesionales de tercera. Ni tenemos respeto social de padres ni el gobierno está por la labor de dignificar nuestra profesión. Ojalá Dios le oiga y algún día algún santo del ministerio de esduación haga una reestructuración a fondo y no de un plan de estudios y leyes nuevas. Estamos hartos que entre PP y PSOE se pasen temas religiosos y sociales como si fuera una pelota. Estoy de acuerdo en lo de la refundación del estado. Seré la primera que vote el partido que lo proponga. Gracias por su implicación en nuestra luchas y cruda realidad. Daré a conocer este documento por internet, a ver si cambiamos las mentalidades de este país de una vez por todas. Vale la pena leerlo y entender que la educación es una cuestión de estado. Me encantó la frase.

    ResponderEliminar
  3. ManiMani23:33

    Muy de acuerdo Educar deberia ser la principal razon de un estado Lastima de la realidad de este jodido pais!

    ResponderEliminar
  4. El Juli21:14

    Ley de Reforma Educativa:
    Dícese de un gobierno que hace reformas educativas para mejorar la educación en el país y pacta en privado y en silencio con la Coferencia Episcopal, manipulando los intereses auténticos de la educación.
    Dícese de un gobierno que solo le preocupa recentralizar la educación y que los niños piensen como ellos y no reciban la libertad de una verdadera eduación, libre, laica y responsable.
    Dícese de un estado putrefacto que continuamente revisa la educación para hacerla a su antojo político.

    ResponderEliminar
  5. Marta13:54

    No puedo estar más de acuerdo con usted. Esta nueva ley de educación además de volver a reformar lo reformado, trata al valenciano como una sucursal del castellano y del inglés. Si nosotros no defendemos nuestro idioma ¿quien lo va a defender?

    ResponderEliminar
  6. E.M.15:55

    Benvolgut Josep Marc: La meva més sincera felicitació per aquest treball de recerca i proposta. La teva perspectiva estructural de la sociologia de l'educació és una llum enmig d'una foscor tan absent de vida i coherència. Estic plenament d'acord amb tu i amb la proposta. Una abraçada. Ernest

    ResponderEliminar
  7. Xavi17:59


    Ui! Gràcies Marc per l'esment personal, no me'l mereixo. Una gran tasca i molt bona feina. Què gran! Seguim parlant. XV

    ResponderEliminar